Es muy triste cuando te enteras que ha muerto ese tipo que con su voz y con su música ha puesto banda sonora a tu adolescencia. Recuerdo darme aires de gangster y bailar por mi habitación mientras escuchaba en mi walkman “Smooth Criminal”. Recuerdo también intentar hacer el Moonwalk mientras sonaba “Billy Jean” a todo volumen en la minicadena, y recuerdo además mantener acaloradas discusiones en clase con mis compañeros sobre quién era mejor… si Madonna o Michael Jackson.

Y hoy se va. Así, sin pedir permiso, sin dar siquiera un aviso previo. Nos deja ese chico que nunca quiso ser quien era, pese a bailar y cantar como nadie.

Good bye Michael. We’ll miss you.

Desde La Habana, la expedición navegó hasta divisar tierra el 25 de mayo de 1539 y desembarcar en la bahía de Tampa, a la que llamaron del Espíritu Santo. Desde ese punto, Soto se internó en la parte occidental de Florida con la intención de llegar al territorio de Apalache, junto al golfo de México. Fue la primera etapa de una expedición que en menos de cinco años recorrió gran parte del sureste de Norteamérica y atravesó los actuales territorios de Florida, Georgia, Carolina del Sur, Tennessee, Alabama, Misisipi, Kentucky, Missouri, Arkansas Texas, Luisiana, Indiana, Ohio e Illinois, hasta la región de Chicago, junto al lago Michigan. Un viaje alucinante del que muchos no volvieron, y que abrió a los españoles gran parte de lo que son ahora Estados Unidos.

En el área de Tampa, los expedicionarios encontraron a un Juan Ortiz, superviviente de la expedición de Narváez prisionero de los indios, que les sirvió de intérprete. Los españoles quedaron sorprendidos cuando, al cargar contra un grupo de indígenas oyeron la voz de un hombre que gritaba en castellano: “¡Soy Cristiano! ¡Soy Cristiano! No me matéis”. El cristiano con aspecto de aborigen resulto ser Ortiz, nativo de Sevilla y cautivo de los indios desde hacía varios años. Soto le proporcionó ropas y un caballo y le nombró su ayudante personal.

Ortiz se había salvado de morir gracias a la intervención de una hija del cacique indio de la tribu Ucita, que impidió que lo quemaran vivo y al parecer se enamoró de él. Esta historia, copiada del relato anónimo que el cronista de Elvas dejó escrito, fue divulgada por los anglosajones 200 años después para forjar la leyenda de la princesa Pocahontas, popularizada por el cine.

Parte correspondiente a la expedición de Hernando de Soto, en el libro que me estoy leyendo: Banderas Lejanas. Llevo menos de cien páginas, pero sólo por lo que ha merecido la pena ya os recomiendo compraros el libro. ¿Y es cosa mía o se parece mucho el nombre Juan Ortiz a John Smith (el inglés del que se enamora Pocahontas)?.

Este es uno de esos libros que cuando lo vi en el estante de la tienda me pareció que debía comprarlo inmediatamente. Pero lo dejé pasar. Me dije lo que me suelo decir siempre: “tengo tanto por leer antes…”. Pero el jodío seguía una y otra vez en el mismo sitio. Pasé una semana después, y ahí estaba, mirándome, con cara de pena, como diciéndome “cómprame… sabes que me quieres hacer tuyo”. Al final terminé gastándome los 18 euros que costaba. Recuerdo que pensé “bah, qué coño…”, esa frase que anula muy eficazmente el “tengo tanto por leer antes”.

Guerra Mundial Z

Ahora que ya lo he leído no sé si tendré que revisar mis “bah, qué coño…” para no comprar cosas que quizá no merezcan la pena. Esta novela se sitúa en la época actual y está escrita en forma de múltiples entrevistas a diferentes personajes alrededor del mundo tras la Guerra Mundial Z. Esta forma de tercera Guerra Mundial fue provocada por un virus que convirtió a unos pocos hombres en zombies, y estos la esparcieron mordiendo a todo aquel que podían hasta que había millones de muertos vivientes. Típico, vamos.

El problema de la novela es que, como ya he dicho antes, está estructurada en entrevistas. Te vas enterando de qué fue lo que le ocurrió al planeta, cuáles fueron los hombres claves, las decisiones que se tomaron y cómo solucionaron todo (sí, desde el principio sabes que esa guerra la ganaron los vivos). Pero no lo logras cogerle adecuadamente el gusanillo. El autor en algunas ocasiones se detiene a dar matices de la personalidad de algunos de los entrevistados, pero cuando ya ha formado un personaje consistente e interesante, se acaba la entrevista y pasa a alguien completamente diferente. A mí me hubiera gustado saber más qué había pasado con uno o con otro, y no que me corten su desarrollo justo cuando acaba su aventura. En ese sentido, decepcionante.

Lo bueno que podrás encontrar en la novela es que está escrita de manera muy dinámica, y poco a poco puedes ir imaginando un mundo devastado por una legión de muertos vivientes. Hay episodios dramáticos, otros políticos donde se critican ciertas formas de ciertas empresas, o el famoseo en general, pero todo de manera “necesaria” en el guión que el autor ha desarrollado. Te diviertes… aunque no tanto como pensaba que iba a ser.

Así pues, recomendado si eres un fan de los zombies. Si no… quizá puedas alquilarlo en la biblioteca o comprar la edición bolsillo, que ayer ya la vi en los estantes de la misma librería.

ISBN | 9788496968813
Anobii | Guerra Mundial Z

Sobre este blog

Este es el blog de un enamorado de Madrid y de Estados Unidos, de las tardes lluviosas y las noches despejadas, de los largos paseos y los cafés con buena compañía. Estudiante de Psicología a tiempo parcial y culo inquieto a tiempo completo, lo que lees aquí es lo que pienso.

Fotitos

  • nitroglicerino: @Mariano No he leído el libro que mencionas, pero el que estoy leyendo yo no toca Hernán Cortés e [...]
  • nitroglicerino: @Daraxa Jamás vi la película. Creo que en ese momento entré en la adolescencia :P [...]
  • Mariano: Suena fenomenal. Desde ya me lo apunto en la lista de pendientes, que estos temas me gustan mucho. [...]
  • Daraxa: Te crees que es tuyo toooodo lo que pisaaaaaaassss... te adueñas de la tierra que tu ves... http [...]
  • nitroglicerino: Yo estoy disponible casi todos los días, así que cuando queráis :) [...]

Ahora mismo estoy leyendo...