Hace un tiempo me topé con un podcast de Milenio 3 en el que hablaban de libros prohibidos. En él, se citaba de manera reiterativa el Necronomicón. Un supuesto “experto” contaba que era un libro falso, que estaba encuadernado y escrito con piel y sangre humanas respectivamente, y que se guardaba en la Universidad Miskatonic, ficticia también, situada en Arkham. Hasta ahí todo puede sonar acorde -- aunque hay fallos clamorosos. Lo que dijo a continuación casi me provoca un desprendimiento total de mandíbula. Fue algo así como “Además es muy curioso, porque la gente va a Arkham buscando la Universidad Miskatonic, y la gente del pueblo le tiene que decir que no existe en realidad”. Arkham es una ciudad TAMBIÉN ficticia. Que me diga el “experto” en qué ciudad esta preguntando la gente, porque es que ni siquiera los estudiosos de Lovecraft se ponen de acuerdo para saber en qué ciudad se basa Arkham. Es como si digo que la gente se acerca a la Atlántida a buscar el Santo Grial. Creo que mojé la cama de risa.
Les mandé una carta cagándome en los dioses nórdicos, diciéndoles que no mintieran, y que era tan fácil como mirar en la Wikipedia. Que menudos periodistas de pacotilla y bla bla bla. Ni me contestaron. Ya sabemos que Iker Jiménez no es famoso por su rigor.
Ayer me acordé del tema, y encontré un vídeo de Cuarto Milenio donde volvían a hablar de los libros con piel humana (parece que se les acaban los temas). Me di cuenta de que quizá leyeron la carta, porque no volvieron a mencionar Arkham, pero siguen trayendo a expertos que tienen menos idea de lo que hablan que yo de bailar un tango. Os dejo el vídeo.
Mar Rey Bueno, la supuesta experta, empieza la intervención diciendo que el Necronomicón procede de una ficción literaria, en concreto un relato de Lovecraft. Quizá se refiera al relato Historia del Necronomicón, que es el único en el que Lovecraft se centra en describir el libro. Pero justo después asegura sin despeinarse que “se dice” que el libro está encuadernado en piel humana y escrito con sangre humana. Señora… ¿Se ha leído usted el relato que acaba de mencionar? Porque no hay ni rastro de lo que usted acaba de decir. Si quiere amedrentar al personal, puede decir que el supuesto escritor, Abdul Alhazred fue devorado por un monstruo delante de unos cuantos testigos en mitad de una plaza en Damasco. Pero no, suelta una trola monumental que queda muy bien para darle al libro un aire fantasmagórico, aunque el rigor se resienta varias décimas.
Lo malo es que la jodía no se calla, y sigue dando descripciones erróneas. Literalmente dice un libro que era capaz de atraer a los muertos al mundo de los vivos. Ya está claro que esta mujer no ha leído un carajo. Sabe que en griego: nekros = muerte, nomos = ley y eikon = imagen, y 1+1 son 2 y aquí suelto la burrada y a ver quién me dice que no. El libro de las leyes de los muertos. Vamos, el grimorio de un nigromante. ESTA SEÑORA DICE QUE EL NECRONOMICÓN ES EL LIBRO DE HECHIZOS DE UN NIGROMANTE. Me DES-CO-JO-NO.
Pongo aquí un pequeño resumen de para lo que se suponía que servía el Necronomicón en realidad:
Según H.P. Lovecraft, el Necronomicón es un libro de saberes arcanos y magia ritual cuya lectura provoca la locura y la muerte. Pueden hallarse en él fórmulas olvidadas que permiten contactar con unas entidades sobrenaturales de un inmenso poder, los Antiguos, y despertarlas de su letargo para que se apoderen del mundo, que ya una vez fue suyo.
Lo he copiado tal cual de la Wikipedia española, pero es completamente correcto. Con el Necronomicon despiertas a Cthulhu, a Azathoth, a Nyarlathotep. ¿Despertar a los muertos? Eso es tan dañino como un pedo de bebé comparado con lo que puede suponer invocar a uno de esos extraterrestres antes mencionados.
El caso es Iker Jiménez presenta a la colaboradora con esta frase: pocas personas en este país saben más de libros malditos que nuestra amiga Mar Rey Bueno
Sabe lo mismo que aquel que decía que la gente preguntaba en Arkham por la Universidad Miskatonic. Es decir: UNA MIERDA.
