Archivos de Octubre, 2005

Cine: El Clan de los Rompehuesos

¡Estamos de parto! Y no porque Letizia haya dado a luz (que poco le queda), sino porque hoy añado una nueva categoría a mi diario. En ella intentaré hacer una pequeña crítica de las películas que vaya viendo en el cine. Dado que soy muy aficionado a visitar las salas de proyección, espero escribir sobre una frecuencia de dos a cuatro películas mensuales. Empecemos pues.

 

 El Clan de los Rompehuesos

 

 

Empezamos con una película que vi el pasado viernes. Una de esas simplonas que carecen de todo sentido en su guión, pero no por ello deja de lado la capacidad de hacerte reir… bien sea con chistes fáciles o con artificios ya muy manidos… Cabe destacar que es el remake (la originalidad de Hollywood en sus películas está en crisis) de otra película, bautizada con el mismo nombre, estrenada en 1974, donde Burt Reynolds interpreta el papel protagonista. A modo de homenaje, también le incluyen en esta reversión, pero con un papel secundario.

El protagonista es Adam Sandler, que interpreta el papel de Paul Crewe, un ex Quarterback de la NFL retirado al que le detienen por conducir borracho. Es enviado a una prisión de máxima seguridad (?¿?¿?¿?) donde le plantean entrenar de la nada a un equipo formado por presos para jugar al cabo de un tiempo contra el equipo de la prisión (integrado por guardias). Sólo con ver que los presos de la cárcel de máxima seguridad parecen monjas carmelitas uno se da cuenta de que la seriedad de la película brilla por su ausencia. Máxime, si cabe, cuando nos muestran en forma de varias tomas los aparatos que usa el equipo de los guardias para entrenar (dignos de ser usados por los Philadelphia Eagles, por ejemplo), la facilidad de uno de los presos consiguiendo hamburguesas de McDonalds, y similares.

Así pues, la película transcurre con el método de captación de jugadores, entrenamientos, intrigas (por llamarle algo) varias, y un sinfín de gags, que si bien algunos hacen reir (lloré de risa con el jugador que "protesta" porque se han bebido todo el agua), otros sobran. Pobrísima actuación de Adam Sandler, y peor aún de Chris Rock. Burt Reynolds más que actuar, posa, así que no esperéis que esta película rompa en los Oscar el año que viene. En resumidad cuentas, para pasar el rato una tarde lluviosa de domingo no está mal.

Nota Final: 5.5/10

Las 5 del Viernes : ¡A Cenar!

1. Si pudieras invitar a cenar a cinco personajes históricos, vivos o muertos, ¿quiénes serían?

2. ¿Por qué los escogerías?

Está claro que sería porque quiero conocer algunos asuntos de primera mano. Además, sería una oportunidad única para emocionar mis neuronas a niveles nunca sospechados. Madre mía que montón de cracks que he reunido. 

3. ¿Qué les servirías para cenar?

Vayamos por orden:

  • A Jesucristo, lo que me pida. Supongo que le agradaría que le pusiera un corderito con una generosa hogaza de pan y buen vino.

  • A Hitler antes de darle de cenar me informaría bien de qué comían los judíos en Auschwitz y servirle eso mismo en un plato cutre, roñoso y sin lavar.
  • A Tolkien un guiso de conejo con hierbas aromáticas, como su famoso capítulo de El Señor de los Anillos. No le faltaría abundante tabaco para pipa para después de cenar.
  • Con Lovecraft tengo muchas dudas, pues era una persona tímida e introvertida, y probablemente tuviera un gusto más bien poco variado en lo referente a comer. Quizá un filete de ternera con patatas fritas, que eso siempre queda bien.
  • No estoy seguro, pero creo que el bueno de Sagan, aparte de ponerse hasta el culo de hachís, era vegetariano. Así pues, una ensaladita ligera y andando.

4. ¿Qué te gustaría preguntarles?

Mejor una sola pregunta algunas preguntas a cada uno, porque si no nos podemos quedar con el post más largo del mundo:

  • A Cristo: ¿Por qué bajo la bandera de Dios se escuda una organización tan vil como la Iglesia? ¿Somos únicos en el universo? ¿Es nuestro Dios el mismo para todas las civilizaciones del cosmos? (después del collejón dialéctico que le dio a Santo Tomás con lo de la llaga, no me atrevo a pedirle pruebas).

  • A Hitler: ¿Por qué matar a tanta gente? ¿Por qué tanto odio?
  • A Tolkien: ¿Cómo fue usted tan rematadamente bueno? ¿Escribió más libros de los que no tengamos constancia?
  • A Lovecraft: ¿Existen los Primigenios? ¿Es posible la magia del Necronomicón? ¿Se lo inventó usted, o realmente fue escrito por un árabe loco?
  • A Sagan: ¿Estamos solos? Si somos una civilización relativamente joven… ¿Qué posibilidades hay de que nos hayan visitado civilizaciones mucho más avanzadas? ¿Fue cierto lo de Roswell?

5. Piensa cómo distribuirlos en la mesa, sin que se peleen entre ellos, y cerca de quién te pondrías tú.

A Cristo en medio de Tolkien y Hitler. El primero le tenía una aversión atroz a la guerra, y al segundo no es que parezca que le disgustara mucho. Lovecraft y Sagan seguro compartirían una agradable charla sobre la inmensidad del espacio, y seguro que el primero lo define como abominable, frío, silencioso e incompatible con la cordura, el segundo diría de él que es enormemente bello, enormemente enorme, enormemente discordante con la vida, y por ende, resaltaría nuestra suerte. 

Sueños: La tumba

Inauguro esta categoría porque siempre me ha gustado la idea de dormir con un bloc de notas al lado para escribir los sueños que tengo, y así después recordarlos mejor.

El sueño que he tenido hoy, como la mayoría de los que tenemos todos, ha sido muy raro. Me encontraba en un pueblo, llamado Figueroa, situado en la provincia de Valladolid. Ese pueblo no lo he oído en mi vida. El nombre y la localización son imaginarios (propios del sueño, y por la búsqueda en Google, no parece ni que exista). Iba andando por la calle principal, esa que todos los pueblos tienen, cuando veo al fondo un grupo numeroso de gente, escuchando a lo que parece ser un guía, situado junto a una especie de estatua. Me aproximo, y logro oír que estamos frente a un edificio construido en memoria del Papa nosequién, el cual fue desposeído de su condición ahí mismo. En la estatua aparece un menda con los atavíos típicos del Papa, nada más. Frente a la estatua, una gran edificación, construida casi a modo de museo, a la que entro.

La primera sala a la que voy es una especie de mausoleo muy grande, con un atrio para que se sitúen las visitas, un relieve sin acabar de un hombre en la pared y el techo completamente negro. En la pared del fondo, caras en relieve, todas tristes y con la boca en movimiento, quizá por algún artificio. En el suelo, cruces grabadas, sin orden ni sentido, unas más grandes y otras más pequeñas. Rarísimo.

Salgo de esa sala y me llevan a otra donde se venden aparatos. Algo así como el Tumbashop. Veo una correa extensible para perros, un calidoscopio, y muchas cosas inservibles. Me paro frente a una pantalla de plasma enorme. Está conectada a una consola de videojuegos, y alguien acaba de terminar su partida sin introducir su nombre en la puntuación final. Pongo rápidamente tres letras e intento jugar. Descubro que hay que echar monedas. Salgo, frustrado, pensando que ya he visto todo lo que tengo que ver.

En el exterior, resulta que el pueblo está completamente en ruinas. Se ven casas a través de casas, calles atravesando edificios, caminos de tierra y la iglesia allá al fondo parece fantasmagórica. Me dirijo a un camino rural que bordea el pueblo, y a los pocos metros y tras una pequeña colina descubro un paisaje precioso que me deja casi sin habla. Montañas verdes formando un valle, con un río allá abajo. A mi izquierda, para mi gozo, hay una explanada enorme de césped. Me tumbo allí y saco mi cámara de fotos. Nada más hacerlo y ponerme a enfocar, aparece un hombre con una chica guapísima por donde yo he venido. La chica no hace más que mirarme, y de hecho se acerca. Se sienta a mi lado, y me pregunta qué hago. Yo, con los nervios no sé qué toco en la cámara y en la pantalla no sale nítida la foto que quiero hacer. El hombre se sienta cerca de nosotros, leyendo el periódico. Comprendo en ese instante que es su padre. La chica, en su afán por ver qué toco, se acerca más, y más. Puedo notar su respiración en mi boca, y si sacara la lengua la rozaría los labios. Y es que es tan guapa…

Me olvido de la cámara y la beso. El padre protesta malhumorado, pero no se mueve y sigue a lo suyo. Ella parece que quería lo mismo, pues me sigue el juego. Retozamos en la hierba, uno encima del otro hasta que… me despierto.

Que conste que no me invento absolutamente nada de lo que sueño. Si lo hiciera, no tendría sentido escribir esto.