En uno de mis paseos por el downtown de Boston, me encontré con esta mujer junto a Trinity Church, la cual llevaba a cabo un extraño ritual. Muy pausadamente cogía una piedra de una cajita que llevaba entre las manos, la depositaba en un montón, se retiraba, esperaba un ratito, volvía a acercarse y volvía a poner otra piedra.
Me acerqué a ver qué había escrito en un cartel que había colocado ella. Al parecer, estaba añadiendo a algunas miles otras cien piedras al día por todos los muertos que hay (y sigue habiendo) en Irak y Afganistán.
Original duelo, desde luego. ¿Seguirá poniendo piedras?
Una de las cosas que más he disfrutado en Boston es del precio de los CD. No sólo son más baratos que en España. Además, con el cambio del dólar salen más baratos aún. Si encima entramos en una tienda donde, para más inri, venden discos de segunda mano con una calidad como si fueran nuevos… pues casi te los regalan. Suma eso a que adoro la música. Sale Escalera de Color
Hacía tiempo que no disfrutaba tanto en una tienda como en la Newbury Comics, de Newbury St. (Boston, MA). En concreto me he venido con estos discos:
Una tarde en Gloucester. Queda poco para anochecer, y de repente se pone a llover. Giro a mi alrededor buscando una buena instantánea antes de guardar la cámara… y me encuentro con dos policías y un malote.
Sólo con ver la foto se me ocurren hasta argumentos para alguna peli de risa…