El otro día iba por la carretera de Valencia cuando me ocurrió algo que creo que le encantaría que le pasara a mucha gente. Un BMW 330 me adelantó a unos 200-220 km/h, con la L de novato puesta detrás. Iba a tal velocidad que estoy convencido de que si se llega a chocar con alguien se mata él y al que le diera… eso si no cruzaban al otro lado de la mediana.

Me cagué en su puta madre un par de veces por su temeridad, y me olvidé del tema. Pero… ¡ay amigos!. A los 30 minutos del adelantamiento le veo parándose en el arcén porque dos motoristas de la Guardia Civil de Tráfico le habían parado. A buen seguro un radar le había cazado y los guardias le iban a empapelar. ¿Os imagináis mayor placer que ver cómo a un hijo de la gran puta le dan su merecido?

Yo sí, pero no en la carretera.