Cuando vi por primera vez este libro el año pasado en las estanterías de El Corte Inglés decidí que tenía que leerlo. Por un lado, tenía ya en la mente leer un par de libros a favor de la existencia de Dios y otro par que los refutaran. Por otro lado, el escritor del libro era Richard Dawkins. ¡El mismo que el del Gen Egoísta! Esa misma semana ya tenía el libro en la estantería.

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Dawkins deja claro desde el primer momento dos cosas. La primera es que Dios no existe, y la segunda que la Religión es dañina. Bajo estos dos pilares se conforma un libro de cuatrocientas páginas en el que, palabra tras palabra, nos abre la visión a un mundo en el que nada está regido por un ser superior. Lo cierto es que en los tiempos que corren, más aún en Estados Unidos, este libro no está exento de polémica. Dinamitar la fe de muchas personas simplemente con la lógica del razonamiento (ay si Descartes viera que su método preferido de trabajo ha sido usado para despojar al hombre de la dualidad alma-cuerpo) no es tarea simple. El mismo autor lo reconoce, y ya anticipa en sus páginas las posibles respuestas que le darán aquellos que tengan una fuerte convicción en que Dios existe. El libro en sí es eso. Pero Dawkins lo hace ameno de leer, ya que está dirigido al público general. No es ni mucho menos un libro para especialistas.

Así pues, tras haberlo terminado ayer mismo puedo decir que es uno de los mejores libros que he leído. No sólo te hace pensar, que es muy bueno, sino que además te dota de las armas necesarias para formarte tu propia opinión. Si bien es cierto que el autor está decidido a hacer que dejes de creer en “magia”, al mismo tiempo revindica la libertad de los niños a pensar libremente desde el principio, y no como sus padres quieran que piensen. De hecho ese es uno de los principales caballos de batalla del libro: el “modelado” de la mente infantil.

Recomendadísimo a todo el mundo… salvo quizá a los más religiosos. Creo que les podría hacer polvo.