Cultura

Robo a libro armado

Creo que ya estaréis algunos un poco cansados de mi ira con el precio de los libros en España, pero es que cada vez que entro en Amazon se me agarra algo en la tripa que hasta que no lo escribo aquí no lo puedo soltar. Esta vez el libro de ejemplo es el penúltimo de Richard Dawkins, traducido en Español hace poco. Lo vi el otro día en el escaparate de la tienda de mi facultad, y entré a preguntar. Joder… mejor no haber entrado. Me dice el amable dependiente que me sale por 29.90€, pero eh, con un 5% por ciento de descuento que es el máximo que los editores permiten hacer a las tiendas de libros.

Sé que es un libro muy espeso, así que ni me planteaba comprármelo en inglés. Además,

son 900 páginas, por lo que si miré en Amazon fue por mera curiosidad. Ay cuando vi que allí el mismo libro costaba tan solo $11.53. Una tercera parte, sin contar con el cambio de divisas.

Tiene cojones que tenga que pagar por un libro tres veces más que un americano. Ahora, que casi doy gracias, porque estoy leyendo en inglés más que nunca… y en cuanto lo tenga dominado le van a dar por culo al sistema editorial español. Para que cada vez que compre un libro me roben miserablemente prefiero darle mi dinero a una empresa que al menos pone los precios como deberían ser… al igual que la cultura debería ser: barata y accesible para todo el mundo.

Ladrones de cultura

Hoy llevo un cabreo cojonudo encima. Me he enterado por mi grupo de correo de Lovecraft que en Barnes & Noble, la popular librería americana, han sacado un recopilatorio de las mejores obras de Lovecraft. Eso no es nuevo aquí, pues ya lo sacaron hace un tiempo vía Editorial Valdemar en dos volúmenes separados.

Lo que me jode de todo esto, y mucho, es que en Estados Unidos ese recopilatorio contenga todas sus obras más importantes y cueste $12.95 y aquí lo dividan en dos y cada uno de ellos cueste 33€. Luego dicen que en España no se lee nada (y 2). No me extraña. Si ponen como precio de lujo algo tan elemental como es la cultura cómo narices pensamos progresar académicamente.

Como ya dije una vez:

¡DEJAD DE ROBARNOS!
¡BAJAD LOS PRECIOS DE LOS LIBROS!

El precio de la cultura en España

Hace algunos meses me quejé amargamente porque Amazon no ha abierto una sede en España. Sé que el dominio amazon.es está comprado y pertenece a la popular librería estadounidense, pero no quieren abrirlo porque su modelo de negocio es incompatible con el actual sistema editorial español.

Los problemas pueden ser muchos. Ni tengo la experiencia ni la sabiduría como para ponerme a discutir de complejos temas legales y políticos. Lo único que sé, por ejemplo, es que si me compro el último libro de Almudena Grandes en Amazon.ca (Canadá), me sale un 10% más barato habiendo incluido el transporte e impuestos. ¿Y sabéis qué es lo mejor? Que sobreimpreso en el libro viene el precio al que se tiene que vender: 25€. Y me ha costado 18 CAD$ más transporte. Es decir… un libro español se importa en Canadá, y pese a los costes de llevarlo de uno a otro país para comercializarlo, al comprador español le sale más barato comprar importado un libro español de exportación que comprarlo directamente en la librería de la esquina. Si soy español viviendo en Canadá y me compro el libro me sale por 12€. En España, 25€.

El problema de todo esto es una ley del año 1990, que da potestad a las editoriales para fijar el precio que les venga en gana para un libro (ver página de la ley más abajo). A los vendedores les dan como máximo una rebaja del 5% (rebaja que usa el FNAC, de ahí su “precio mínimo garantizado”), salvo que sean libros de arte, descatalogados, etc.

O lo que es lo mismo, para que nosotros nos entendamos. El precio del acceso a una importante parte de la cultura está regulado por empresas privadas que unilateralmente ejercen una potestad legítima para poner el precio que consideren oportuno en sus libros. La tienda no puede ofrecer precios competitivos para atraer clientes porque está PROHIBIDO. Es absolutamente VERGONZOSO que para comprarme un libro español tenga que acudir al mercado canadiense (comprando varios libros de una vez sale rentable) simplemente porque aquí los editores tienen potestad para ROBARME.

Luego a los políticos se les llena la boca y se gastan miles de euros promocionando la lectura… pero la ponen (o dejan que la pongan) a un precio de bien de lujo. En los anuncios nos dicen “Si tú lees, ellos leen”. ¿No deberían cambiarlo por… “Si puedes permitirte leer, permíteles leer”? ¿Es que es un lujo poder leer el último libro de Paulo Coelho? ¿Por qué tengo que tener una economía desahogada para comprar una biografía de Lovecraft y enterarme de quién fue? ¿En qué condiciones pueden competir los libros con los videojuegos cuando ya muchos de éstos están más baratos?

ES VERGONZOSO

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Libros vs Internet

De unos meses a esta parte creo que he venido padeciendo un síntoma que nunca había tenido antes: me cuesta terminar los libros que empiezo, e incluso algunos los abandono. Por ejemplo ahora, me estoy leyendo "Soy Charlotte Simmons", de Tom Wolfe (escritor también de "La hoguera de las vanidades" y "Todo un hombre"), y me estoy medio obligando a avanzar un capítulo cada vez que voy a dormir. Anteriormente he empezado otros libros, como "Leyendas de la Dragonlance", que he tenido que abandonar por falta de continuidad y por olvido absoluto de la trama.

He estado pensando en las diversas causas, y creo que una muy importante es internet. Me puedo pasar horas muertas delante del ordenador, visitando páginas que he visitado escasos minutos antes, escudriñando hasta el último rincón de favoritos, para satisfacer mi adicción internetoide. ¿Será malo esto? Reconozco que de media me paso más de tres horas delante del ordenador. ¿Tendré una enfermedad? A mí antes me encantaba leer, y deseaba terminar un libro para empezar otro que esa misma semana me había traído la chica del Círculo de Lectores. Puede que le dedicara más tiempo a la lectura, hastiado de la mierda que echan por televisión. Pero cuando culpo a internet de mis males, y conocidos míos me aseguran que ellos leen a pesar de también tener conexión a la red, me doy cuenta de que quizá el problema no es el mundo de las tres uves dobles, sino yo, el que escribe.

¿Cura de desintoxicación? ¿Menos internet? ¿Más lectura? De momento he tomado como vara de medir los libros que me leo al año. Como no empiece a aumentar la cifra, voy a tener que tomar una determinación… ¿o quizá estoy exagerando?

 

 Pastora - Desolado