Faithless

Una noche en Changó

Anoche salí por Madrid. En concreto fuimos a la discoteca Changó Nacho y yo. Según su ex ponían algo de trance… y eso es algo que queríamos comprobar. En primer lugar, entrar con zapatillas supone un aliciente. Vas mucho más cómodo, bailas sin dolor de pies, y además tienes más opciones para saber qué pantalones te pones. En la puerta nos metieron un estacazo de 15 € por una copa, y cuando bajamos y vimos que no había nadie (eran ya las doce y media) casi nos dieron ganas de llorar.

Pero la música empezó a animarse (de trance muy poquito, salvo dos versiones raras del Faithless - Insomnia y del Sunlounger - White Sands), y también empezó a entrar gente. Se podría decir que es una discoteca mediana, en la que no hay apretujones, en la que casi todo el mundo es “Fashion Victim”, y en la que los pibones están por doquier. Porque vaya tela las chicas guapas que había por todos lados. Cabe reseñar una, vestida de negro, que en vez de tener dos pulmones tenía cuatro. Yo creo que la pobre chica tiene que tener problemas de espalda… porque para sujetar semejante tonelaje durante todo el día hay que estar fuerte. De cualquier manera, bien orgullosa que las llevaba puestas, con un escote que hacía que todos los presentes miráramos furtivamente cada vez que se ponía en el campo de visión.

Tras unas cuantas horas bailando mientras hablábamos de mi viaje por USA y de un probable futuro negocio en el que Nacho y yo pondríamos un bar de copas, además de lo tremendas que estaban todas las mujeres en esa discoteca, nos fuimos para casa. No puedo decir que vaya a volver, pues el hostiazo de 15€ por una copa nada más entrar invita a probar en otro sitio. De momento creo que me gusta más la música que ponen los DJs de DU:OM… pero tampoco me apetece estancarme.

Por cierto…

¡FELIZ NAVIDAD!



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