Tal día como hoy hace 27 años decidí darme a conocer en mi familia. Estuvieron unos pocos meses (casi un año) hablando de mí. Creo que jamás he creado tanta expectación. Al principio ni siquiera sabían mi sexo. Poco a poco los rumores se fueron confirmando. No recuerdo nada de aquella época. Ni siquiera de los años siguientes a ver la luz por primera vez. Los primeros recuerdos que tengo creo que se van al Santiago Bernabéu (era socio de pequeño del Real Madrid) y a la celebración de los goles con Chimos (caramelos con un agujero en el centro).

A partir de ahí se empiezan a formar muchas más experiencias. Mis recreos jugando al fútbol con el papel plata del bocadillo, mi accidentada entrada en el siguiente colegio tragándome la tinta de medio boli Bic, mis primeras impresiones “diferentes” sobre las chicas, mis tardes viendo como un poseso Campeones, Caballeros del Zodiaco y Bola de Dragón. El instituto, mis primeros pedos, mis primeros rollos. Mi trabajo. La universidad.

El otro día una amiga me preguntó por mi mayor cagada en la vida, aquella por la que hoy aún me arrepiento. Nunca lo había pensado. Muy feliz me di cuenta de que no tengo nada de lo que arrepentirme. He vivido feliz. Vivo feliz.

Y que así siga siendo… ¿no?