guerra

Dos despedidas

En la primera, el hermano pequeño se despide del mayor. Se va a la guerra de Irak.

Despedida 1

En la segunda, tomada pocos meses después… se despide de él para siempre.

Despedida 2

En este caso, las imágenes muestran TODO lo que opino sobre este tema.

Vía | ClubRSX.com

Una jabalina especial

El otro día Muro instaló en su ordenador el Call of Duty 4: Modern Warfare, y estuvimos echando unas partidas. En mi modesta opinión, si funciona bien la versión online, va a ser un bombazo, tal y como lo fue en su tiempo el Battlefield 2. Un gran realismo, una ambientación insuperable y una sensación de acción que pocas veces he visto. Las armas están muy conseguidas, pudiendo comprobar el retroceso y la potencia de cada fusil o subfusil que llevas. En especial la parte en la que controlas las armas de un avión mediante una cámara infrarroja es ACOJONANTE, muy parecida a la real. Pero lo que más me ha impresionado ha sido un arma, que además de efectiva, es absolutamente espectacular. Su nombre técnico y completo es FGM-148 Javelin, aunque en el juego la llaman simplemente Javelin. Es un arma portátil antitanque de una precisión y una potencia asombrosa. Pero mejor os dejo unos vídeos (el primero son imágenes del juego, el segundo son pruebas reales con el arma) para que veáis cómo funciona.

Su funcionamiento es simple. El misil es guiado por calor. Dependiendo de la distancia al objetivo y los obstáculos que haya por medio, se puede regular la altura a la que llega el proyectil, teniendo un máximo de 150 metros. Es decir, se puede detectar un tanque a través de un edificio sin tener contacto visual con el mismo y disparar, que el cohete subirá, rodeará el edificio por el techo e impactará sobre el objetivo por su zona más débil, la cubierta. Este arma fue diseñada en los años 90, siendo usada por primera vez en la invasión de Irak del 2003.

Sé que estas cosas no deberían inventarse… pero por alguna razón encuentro atractivo este tipo de aparatos. Fue usarlo en el CoD4 y enseguida buscar información, y quedarme acojonado con los vídeos. Es dinero empleado en armas que podría usarse para paliar el hambre. Es dinero mal usado. Lo sé. Pero es un oscuro objeto de admiración…

La madre del soldado estadounidense

Fue en Mariposa, California. Estábamos comprando los víveres para nuestra excursión por Yosemite, y recordamos que necesitábamos comprar una tarjeta telefónica que se pudiera usar desde cualquier teléfono con el fin de que nos salieran más baratas las llamadas a casa. Preguntamos a la cajera del supermercado del pueblo, y nos señaló un pequeño edificio, sede de una también pequeña compañía de seguros (creo recordar). La casita parecía cualquier cosa menos un sitio donde comprar algo. Nada más entrar a la derecha había una puerta reservada para los empleados, y a la izquierda dos mujeres ocupadas haciendo papeleo. Una de ellas nos preguntó qué queríamos, y al responderla nos confirmó que vendían tarjetas. Fue en ese momento cuando le vi. La mujer, entrada en años, tenía una foto de su hijo militar, vestido de gran gala, sobre la torre del ordenador. El chaval parecía muy jovencillo. Estaba impecable con su uniforme azul marino, perfectamente afeitado, la gorra blanca con su visera negra y la bandera estadounidense detrás, haciendo de fondo.

Me dio pena. La verdad es que mucha. Es el dolor de una madre a la que a su hijo le envían a la guerra. Pero con todo su orgullo mostraba su retrato, quizá envalentonada porque era madre de un luchador de su pueblo. Pese a estar sólo un mes en Estados Unidos, he podido darme cuenta de que allí sienten muy cerca a su ejército. En el aeropuerto de Atlanta había un chaval vestido de militar esperando un vuelo. La gente se acercaba a él y le hablaba de manera amable, quizá como a alguien que les va a defender ahí fuera. Después vino el estruendo de los cazas sobrevolando el campo de los 49ers, y durante todo el viaje he estado viendo pegatinas con leyendas como “I support our troops” o “My son is an Iraq veteran”. Impensable en tierras como España. ¿Qué ha hecho que esta gente sea tan admiradora de su ejército? ¿Por qué se dirimen entre la pena y el orgullo cuando un hijo marcha a luchar por su país?

Tengo que leer algún libro sobre esto. De momento tengo un par de ellos en Un Regalito®. Lo único que pude sacar en claro en aquel momento es que me produjo una honda lástima. No sé qué habrá sido del chaval… pero os puedo asegurar que de vez en cuando me pregunto si logró sobrevivir a aquel infierno. Ojalá esté ya en casa, con su madre en Mariposa.



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