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Un proyecto personal

Hace ya mucho tiempo que no escribo para relajarme. En ocasiones me relajo cuando escribo aquí, pero he tenido durante mucho tiempo ganas de escribir algo largo. Este sábado pasado empecé con ello. Es un pequeño proyecto personal que quiero acabar algún día. No puedo decir ahora si será un cuento corto, una novela corta o una novela, con todas las letras. Lo importante para mí es que ya he empezado, y tengo ganas de continuar. Quiero abrir un blog para ir publicando la historia (o historias) poco a poco, y abrir un foro para que la gente comente qué le gusta, qué cambiarían, etc. Por supuesto, todo sería gratis, incluído el pdf final, aunque podría pensar en la posibilidad de editarlo a fin de que los más aficionados pudieran tenerlo en su estantería.

Llevo sólo diez páginas, pero en mi cabeza hay más de quinientas.

Seguiré informando.

Libros: El espejismo de Dios

Cuando vi por primera vez este libro el año pasado en las estanterías de El Corte Inglés decidí que tenía que leerlo. Por un lado, tenía ya en la mente leer un par de libros a favor de la existencia de Dios y otro par que los refutaran. Por otro lado, el escritor del libro era Richard Dawkins. ¡El mismo que el del Gen Egoísta! Esa misma semana ya tenía el libro en la estantería.

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Dawkins deja claro desde el primer momento dos cosas. La primera es que Dios no existe, y la segunda que la Religión es dañina. Bajo estos dos pilares se conforma un libro de cuatrocientas páginas en el que, palabra tras palabra, nos abre la visión a un mundo en el que nada está regido por un ser superior. Lo cierto es que en los tiempos que corren, más aún en Estados Unidos, este libro no está exento de polémica. Dinamitar la fe de muchas personas simplemente con la lógica del razonamiento (ay si Descartes viera que su método preferido de trabajo ha sido usado para despojar al hombre de la dualidad alma-cuerpo) no es tarea simple. El mismo autor lo reconoce, y ya anticipa en sus páginas las posibles respuestas que le darán aquellos que tengan una fuerte convicción en que Dios existe. El libro en sí es eso. Pero Dawkins lo hace ameno de leer, ya que está dirigido al público general. No es ni mucho menos un libro para especialistas.

Así pues, tras haberlo terminado ayer mismo puedo decir que es uno de los mejores libros que he leído. No sólo te hace pensar, que es muy bueno, sino que además te dota de las armas necesarias para formarte tu propia opinión. Si bien es cierto que el autor está decidido a hacer que dejes de creer en “magia”, al mismo tiempo revindica la libertad de los niños a pensar libremente desde el principio, y no como sus padres quieran que piensen. De hecho ese es uno de los principales caballos de batalla del libro: el “modelado” de la mente infantil.

Recomendadísimo a todo el mundo… salvo quizá a los más religiosos. Creo que les podría hacer polvo.

Libros: El Cerebro del Rey

Hace ya casi un mes que terminé este libro. Empecé con él porque me obligaban a hacerlo en Neurociencia I… pero tras su lectura puedo decir que “bendita” obligación. Os dejo la opinión personal sobre el mismo que escribí y que ya entregué a la profesora, y que me cuenta para el examen de este martes. Deseadme suerte.

El Cerebro del Rey

Este libro no es ese libro que cualquiera de nosotros buscaría como referencia en una biblioteca para aclarar ciertos aspectos sobre el sistema límbico, o para imbuirnos en cuanto a las ráfagas eléctricas que atraviesan el cerebro y que últimamente se han atribuido como “consciencia”. En este libro no podemos decir que vayamos a encontrarnos con un somero y extenso resumen de las principales funciones del cerebro, desde el tronco hasta la corteza frontal, dando paso por paso apuntes sobre cómo funciona aquello, o cómo responde a los estímulos esto otro. Los apuntes meramente técnicos nos los encontraremos al final, pero no esperemos encontrarnos un manual de neurociencia hasta las últimas veinte páginas.

Ya desde el principio el autor sorprende al lector hablando del universo. Por un momento parecería que el que escribe es Carl Sagan o Brian Green intentando dar una dimensión amplia sobre todo lo que nos rodea. La información sobre cómo apareció el hombre sobre la Tierra y cuán fruto de la casualidad somos bebe directamente de astrónomos y físicos. No es sorpresa que en la bibliografía del primer capítulo figure la ópera prima de Carl Sagan, Cosmos. Sin salirse del primer capítulo, el segundo más extenso de los siete que ocupa el libro, el autor termina con la clase de Astronomía y comienza a darnos una magistral clase de Biología. “Bien, los meteoritos bombardearon la tierra, por algo que no sabemos muy bien surgió la vida (me refiero al puro origen, no al proceso), y hace 65 millones de años una gran bola de fuego se estrelló contra el planeta propiciando la caída de los dinosaurios y lo que conllevó: que los mamíferos prosperaran. Aquí es donde empezamos a hablar del hombre”. Y de una manera muy amena y citando de vez en cuando autores clásicos como Julio César o Demócrito recorre las diferentes teorías de la evolución, tomando prestado el 80% de Darwin y el resto de eminentes biólogos como Dawkins. El hombre, quiero insistir, es fruto de una casualidad muy remota… una probabilidad que ni siquiera podríamos medir porque es ridícula. Sin embargo, aquí estamos. Somos el medio para que nuestros genes prosperen, se reproduzcan, se multipliquen y sigan existiendo durante eones. Como dijo Dawkins, “La vida no obedece a ningún diseño previo u organización, ni por supuesto a propósito alguno”. Si tomamos a “diseñador” por un Dios, está claro que la teoría de la evolución propuesta difiere mucho del pensamiento que se basa en que todo está diseñado… en que existe un Dios creador y arquitecto. Con numerosas citas entre líneas se puede observar que el autor está lejos de creer que exista un “creador”.

Una vez explicado por qué surgió el hombre y por qué hemos llegado a ser la especie con más inteligencia de las que conocemos, viene el capítulo más extenso, quizá porque es el más importante: la sexualidad. Los genes que llevamos en nuestro interior nos han diseñado expresamente para reproducirnos. En este capítulo se analiza de forma muy didáctica las diferencias sexuales entre hombre y mujer, no sólo cerebrales, sino también en la conducta, en el cuidado de los hijos y en la problemática de emparejamiento en la actualidad, actualizada a cómo somos los humanos de diferentes y de parecidos con el resto de animales.

Dejamos atrás en el capítulo tres la sexualidad para centrarnos en un tema controvertido, como es la existencia o no del alma, lo que es la consciencia (muy en boga ahora mismo en investigación) y la memoria. El autor despeja la incógnita sobre la consciencia en menos de media página y atribuye una igualdad algo retorcida: alma = consciencia. Supongo que así evitará futuros problemas hiriendo sensibilidades. Repasa de manera superficial lo que los antiguos consideraban lo que era el alma, y se centra en explicar la consciencia dando por supuesto que el alma es lo mismo, sin dar importancia al hecho de que muchas religiones identifican alma con “cuerpo espiritual”, lo cual no tiene nada que ver con la consciencia. El autor obvia matices importantes del dualismo y sigue adelante como el que ha tocado un tema que no requiere el mayor interés. Mi opinión personal es que sabe perfectamente que no puede igualar ambas cosas, pero como he dicho antes, lo hace para evitarse futuros problemas. En el capítulo también habla de la neuroplasticidad del cerebro, de por qué el saber ocupa lugar y además de la relación de la memoria con el sueño, y de cómo se almacenan los datos, tanto a corto como a largo plazo. Muchos de los datos aquí dados son básicos en Psicología, lo que hace este capítulo especialmente interesante.

Siguiendo con la lectura, llegamos a otro tema muy específico en nuestra licenciatura: las raíces de la conducta. Temas como el altruismo, la motivación, la emoción, el papel del sistema límbico, por qué nos comportamos como lo hacemos en según qué ocasiones… todos estos temas son muy estudiados en asignaturas como Social, Social II, Motivación y Emoción y más ligeramente en Aprendizaje y Condicionamiento. El capítulo es una fuente inestimable de datos para aquellos que no tienen claro nuestro comportamiento solidario. Es típica la pregunta “¿Por qué estamos motivados a ayudar a la gente que tiene problemas?” (esta pregunta tiene trampa, especialmente si pensamos en la gente sin hogar que se dedica a pedir limosna por la calle). Leer el capítulo es imprescindible para conocer un poco más el por qué de nuestros actos.

El envejecimiento, ya hablando del capítulo cinco es un tema que nos interesa a todos. En España especialmente, porque la poca natalidad está provocando que los ancianos comiencen a ser una minoría creciente, y porque si todo va bien en nuestro desarrollo normal, todos seremos ancianos alguna vez. El autor habla de qué empieza a funcionar mal y por qué. Da datos sobre el efecto salvador y perjudicial del oxígeno en nuestras células, e incluso intenta dar pistas sobre qué se podría hacer para vivir un poco más, aunque está radicalmente en contra (y así lo expresa) de prolongar la vida a la gente más de lo estrictamente necesario. Quizás algún día la ingeniería genética permita que nuestras células se reproduzcan sin fallos y que no nos afecte la vejez. El escritor habla de relevos generacionales y de lo que es más importante: EVOLUCIÓN. Si nos quedamos viviendo por los siglos de los siglos nuestra especie se estancará evolutivamente, lo cual nos perjudicará enormemente, ya que estaríamos condenándonos a la extinción.

El capítulo seis, si tengo que ser honesto, no me ha gustado. Al igual que en el capítulo uno habla de temas que poco tienen que ver con la Neurociencia, creo que le dan al libro una dimensión muy importante de ubicación. Saber de dónde venimos y por qué estamos aquí es importante para afrontar la tarea de analizar el cerebro y saber por qué funcionamos como funcionamos. Sin embargo, en este capítulo el autor se centra más en un aspecto muy concreto de la medicina, que es dar apoyo al enfermo terminal, o al anciano al que le queda poco tiempo de vida. Creo que este apartado está más dedicado a sus alumnos de medicina que al público en general. A mí no me interesa mucho saber si debo o no comunicar a la familia las malas nuevas, o si tengo que guardar información o ser reservado con las enfermedades de mis pacientes. Entiendo que el libro debería estar escrito para una pluralidad de personas, no para un colectivo determinado, ya que sus primeros cinco capítulos así lo hacen entender.

El último capítulo está escrito por la hija del autor, y aquí habla de Neurociencia pura y dura. Neuronas, sinapsis, partes de la corteza, de la médula, sistema simpático y parasimpático… en apenas treinta hojas se intenta dar un resumen de todo un cuatrimestre de clase. El resultado es satisfactorio, llegando a conocer cosas que no hemos dado en la facultad. Aunque es interesante, es más un anexo que un capítulo más. Se nota que está metido con calzador.

Como resultado final quería dar una valoración muy positiva del libro. Aunque hay partes que no sean del todo interesantes y otras que no estén muy bien encajadas, el resultado es sin duda muy eficaz. El autor habla de quiénes somos y por qué. Qué herencia tenemos de los animales, por qué hemos evolucionado de manera diferente, y qué nos hacer ser tan especiales en un mundo ubicado en una banda Goldilock por una probabilidad ínfima.

El Epílogo es un estallido final en busca de una unión de los pueblos en pos de la ciencia. Cuán bello sería apostar por cubrir las necesidades básicas de los países del tercer mundo, y así darles la oportunidad de centrarse en prosperar e incluso dar resultados a la ciencia. Quizá cuando veamos en las noticias que el Premio Nobel de Física de este año se le ha dado a un investigador de una universidad de Mali o de Bolivia podamos concluir que todos estamos en el mismo barco, investigando en búsqueda de respuestas. Al fin y al cabo, este libro nos da lo que todo buen libro aporta. Responde a pequeñas cuestiones, y abre grandes incógnitas. Desde el momento en que lo compré, es un libro básico en mi estantería.