El perro Paco

El perro Paco podía haber sido un chucho cualquiera de los muchos que malvivían en el Madrid del s. XIX, pero quiso el destino que por unos años fuera el perro más famoso y más querido de España. Os cuento por qué.

La historia se remonta a 1879. En el café Fornos, situado en la esquina entre las calles de Alcalá y Virgen de los Peligros (en su lugar, en Alcalá 21, hay hoy otro café, por nombre Starbucks, pero su glamour no es el mismo), solía cenar con sus amigos el marqués de Bogaraya, borbónico hasta las cejas y hombre de nobleza situado en las altas esferas. Aquella noche, el perro Paco no había encontrado nada aprovechable, y el delicioso olor que salía de la puerta de Fornos le indujo a entrar. Su osadía le llevó hasta las piernas del Marqués, que en vez de darle un puntapié le ofreció generosa ración de carne, pues le resultó simpático el negro can.

El perro Paco fue la noche siguiente al mismo lugar por si la suerte caía de su lado otra vez. El marqués, asiduo a Fornos, volvió a dar de cenar al chucho mientras lo acariciaba y reía con sus amigos. Pronto, el perro Paco se convirtió en invitado de honor en el café Fornos, y nadie osaba regañarle por entrar, mas le permitían la entrada si le veían esperando, pues el marqués era su amigo, y en el café Fornos, como en casi todos sitios, quien manda es el cliente (y más si es bueno).

Madrid empezó a conocer la historia del simpático can, y su fama le abrió las puertas de todos los cafés y teatros de la capital. Se convirtió en pocos días en el perro más famoso del país. Todos querían tocarlo, acariciarlo, y sin duda los dueños de los comercios le agasajaban con sus mejores viandas, pues se decía que el perro Paco sabía dónde se comía bien, y a los comerciantes les interesaba decir que el perro había entrado en su local. Se crearon productos con el nombre del perro, e incluso en un periódico local un periodista escribía una columna firmada por el perro Paco, donde, bajo un punto de vista canino, se criticaba al gobierno y se comentaban los problemas de la época. También entraba a los teatros, incluido el magnífico Apolo. Si los actores lo hacían mal, el perro Paco ladraba críticamente, a lo que el público respondía con un sonoro abucheo por la mala actuación.

En la tarde del 21 de junio de 1882, el perro Paco, que había ido a ver los toros, se sintió defraudado con la mala corrida que estaba haciendo un novillero, y se lanzó al ruedo para ladrarle, a lo que el público, como era habitual, acompañó con pitos y gritos de “fuera, fuera”. El novillero se puso más nervioso aún, y queriendo alejar al can le asestó una estocada que dejó al público mudo, y al perro herido de muerte en el ruedo. Cuenta la historia que la policía tuvo que proteger al novillero del linchamiento que se le venía encima.

El empresario teatral Felipe Ducazcal recogió al perro, y lo llevó a los mejores veterinarios, pero nada pudieron hacer por su vida, pues a los pocos días murió, y con él, la mayor unión que el pueblo de Madrid tuvo jamás con un perro. Al día siguiente fue enterrado en el Retiro, y muchos lloraron su ausencia. En las corridas ya no se oyeron más sus ladridos, y los actores malos pudieron hacer sus malas obras sin su peor crítico entre el público.

El paradero de la tumba del perro Paco se desconoce en la actualidad.

Foto | un extraño en md
Google Maps | Starbucks (antiguo Café Fornos)

Homenaje al Real Madrid

Pequeño homenaje al mejor Club del siglo XX, y por ende, de la historia del fútbol. Conozco algún antimadridista resentido que echará la bilis en los comentarios. Puta envidia se llama.

Libros: A Load of Bull

No es oficialmente el primer libro en inglés que leo, pero sí el primero que lo hago sin que me lo mande un profesor. Un regalo de nacHo, cuenta cómo Tim Parfitt llegó a Madrid por encargo de su empresa, la revista Vogue, para ayudar en el lanzamiento de la misma en España. En principio venía para estar seis semanas. Se quedó nueve años, y llegó a dirigir la empresa en España.

Tim Parfitt - A Load of Bull

En muchas ocasiones he tenido que releer párrafos para enterarme bien de qué quería decir el autor, pero aun así, me he dado cuenta de que no estamos ante un libro de obligada lectura, pero sí muy recomendable si quieres conocer cómo era Madrid en los años 80 y principios de los 90 a través de la mirada de un ejecutivo inglés. Con un humor muy sutil, repasa la movida madrileña, recomienda restaurantes y bares de tapas, habla de los gobiernos que vivió, de los pijos, de la familia real, de la Expo y las Olimpiadas.

No ha estado mal.


Nota final: 7/10

Meme: Mi cita perfecta

Soy un cabrón, y creo que la gente eso piensa de mí y yo no lo sé. Hoy mismo me he enterado de que a Miss Marion Crane le caigo mal, porque es lo único que se me ocurre pensar tras enterarme de la putada que me ha endosado. He de escribir un Meme sobre cómo sería mi cita perfecta. ¿Os escojonáis, eh bellacos? Pues os van a temblar las calandras cuando veais la cantidad de gente que voy a proponer para seguir el Meme. Sin más dilación, cuento cómo sería mi cita perfecta.

Con tentaciones de decir lo típico, que sería despertarme con una mamada, voy a ser serio y a intentar ceñirme a la realidad (nacHo, no te escojones que te he oído).

Una cita perfecta sería perfecta si la chica es guapa, inteligente, tiene buen tipo, es rica y además tiene como inusual costumbre ser fiel. Perfecto sería quedar por el centro, y dar una vuelta por el mismo para acabar en la pizzeria que hay bajo el Café Real, justo detrás del Teatro Real. Sería perfecto si en esa primera cita la chica me hiciera reir. No sé por qué no encuentro NI UNA SOLA TÍA que sea una cachonda y me haga reir. Siempre tengo que hacer las gracias yo, y ya me canso.

Paso a 1ª persona. Tras la comida, nos vamos al aeropuerto y cogemos el primer avión que salga para Nueva York. Qué pasa. La chica es rica. Y esta es mi cita. Por eso es perfecta. Porque es imposible (pero… Impossible is Nothing :D ). Mientras esperamos después de facturar, nos tomamos un Baileys, y una vez más, me hace reir. Adoro las chicas con una sonrisa bonita. Embarcamos y el viaje se nos hace tan rápido que enseguida llegamos. Y habiendo salido a las 17 hora española, llegamos a las 19.30 hora Nueva York. Cogemos un Taxi y nos presentamos en cualquier hotel cercano a Times Square. Dejamos las maletas. Son las 21. Hora ideal para ir a cenar a The View. Mientras vemos desde un piso 45 todo Times Square, esta vez le hago reir yo. Cómo me gusta hablar con chicas que tengan conversaciones interesantes. De esas conversaciones que hacen que pase el tiempo y no te des cuenta.

Cenamos. De postre, unas nubes bañadas en una fuente de chocolate. Salimos del restaurante. Toca ir de copas. Vamos a Rudy’s Bar & Grill (vaya moco me cogí aquí en el viaje el año pasado, ya os contaré) y nos bebemos unas cervezas. Ambos salimos con el puntillo. Hora de ir al hotel.

Tras abrir la puerta y entrar en la habitación, la tensión sexual se rompe con una buena sesión de ejercicio en la cama. Varios ejercicios. Varios movimientos. Dormimos, nos duchamos al son de Moon River ambientando desde un (iPod + iPod Hi-Fi llevados para la ocasión) y desayunamos fuerte. Hacemos unas compras, paseamos por Central Park… comemos y al avión de vuelta a Madrid.

¿Os ha molado? A mí sí. ¿Alguna voluntaria que cumpla con los requerimientos?

Os paso el Meme a varios cabrones. Luis, nacHo, Idaho (gracias por la invitación a Joost), y Nak/Chema (ambos o uno solo, como queráis).



[tags]Cita perfecta, Madrid, Teatro Real, Café Real, New York, Times Square, The View, Central Park, Henry Mancini, Moon River[/tags]

Hace falta mucha fantasía para soportar la realidad

Tal día como ayer, hace ya tres años, sufrimos el mayor atentado terrorista de nuestra historia. Unos desgraciados se llevaron a doscientos de los nuestros, doscientos que, pase lo que pase, jamás olvidaremos. Ayer se inauguró un monumento en memoria de aquellos que perdimos. Un monumento lleno de frases que se escribieron y se dejaron en los lugares de los atentados en días posteriores. La primera de todas, la que corona el monumento, es la que da título a esta entrada. Si en el último artículo os recomendaba una canción de El Chivi que quiero que escuchéis, ahora os recomiendo esta otra, dedicada a nuestros hermanos que perdieron la vida aquel día en los trenes.

Grata sorpresa de un pornoautor como El Chivi. No me esperaba esta canción, como tampoco me esperaba el repentino apego hacia mi gente que sólo surge cuando hay dolor que curar. Descansad en paz.



[tags]El Chivi, Madrid, 11M, Atocha, trenes, cercanías, hijos de puta[/tags]