En uno de mis paseos por el downtown de Boston, me encontré con esta mujer junto a Trinity Church, la cual llevaba a cabo un extraño ritual. Muy pausadamente cogía una piedra de una cajita que llevaba entre las manos, la depositaba en un montón, se retiraba, esperaba un ratito, volvía a acercarse y volvía a poner otra piedra.

Me acerqué a ver qué había escrito en un cartel que había colocado ella. Al parecer, estaba añadiendo a algunas miles otras cien piedras al día por todos los muertos que hay (y sigue habiendo) en Irak y Afganistán.

Original duelo, desde luego. ¿Seguirá poniendo piedras?

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