Tipos de mujeres
He estado entre Estados Unidos y Canadá un total de 47 días. 30 el año pasado, y 17 este. En la vida diaria ya sabéis que es muy común generalizar, y voy a intentar no caer en el error en la siguiente frase. Cuando intentas ligar con tres chicas diferentes, una española, una canadiense y una norteamericana, es más probable que la española sea la única prepotente. ¿Cuántas veces en una discoteca os ha cogido una chica la mano y se ha puesto a bailar con vosotros? ¿Cuántas mientras sales de un hotel te llaman a ti y a tu grupo de amigos un grupo de chicas para saber cuándo vais a volver? ¿Cuántas en mitad de un peaje un grupo de chicas en un coche te invitan a que las sigas para ir a una fiesta en su casa?
A mí y a mis amigos nos ha pasado todo eso en 47 días. En 26 años en España, jamás me ha pasado algo tan claro como lo que menciono arriba. ¿Por qué? ¿Por qué en esos dos países las chicas te entran? ¿Por qué en España ni siquiera te miran a la cara? ¿Está la mujer más liberada sexualmente en otros países? Todo esto lo hablé con dos amigas de la facultad antes de irme a Canadá/USA. No se lo tomaron bien, aunque como posible explicación me dieron que en general los chicos españoles son muy babosos en las discotecas, y la mayoría de las féminas crean un escudo de prepotencia para mandarlos lejos antes de que se acerquen.
Yo no estoy de acuerdo al completo. Es cierto que hay muchos tíos que dan hasta vergüenza ajena por cómo se comportan en las discotecas… pero eso no me da razonamiento para ver cómo las chicas pueden ser gilipollas igualmente en la facultad, o en el trabajo. Como no he estado estudiando ni trabajando en esos países, no puedo comparar, pero algo me dice que nuevamente salen perdiendo las españolas. Siempre puedes decir: “Es que las guapas normalmente son creídas”. No os podéis imaginar la cantidad de PIBONES que vimos en esas tierras. Auténticos tipazos, que perfectamente podrían ser modelos. Y ni una mala cara, ni un aire de superioridad… nada. En Nueva York unas chicas nos pidieron ayuda para ir a Times Square, en Toronto una dependienta se puso a conversar conmigo cuando quise comprar unos chicles, en Los Ángeles un par de chicas nos dijeron que les encantaba nuestro acento… mientras en España no veo más que miradas con desdén y barbillas altivas.
No es sólo mi opinión, por cierto. Es también la de mis colegas de viaje. Y me gustaría saber la de otros que han hecho un viaje parecido al mío. Estoy cansado de intentar entablar una conversación con una española y me mire como si fuera a perdonarme la vida por contestarme. Harto de que si hablas a una tía desconocida en clase automáticamente piense que lo que realmente quieres es follártela. Agotado de que las camareras me miren como si fuera un microbio. ¿Y sabéis qué es lo peor? Que encima, las de allí por lo general están bastante más buenas. TIENE COJONES.
Estoy abierto a nuevas ideas, conclusiones, críticas, alabanzas… o lo que sea.
Una noche en Changó
Anoche salí por Madrid. En concreto fuimos a la discoteca Changó Nacho y yo. Según su ex ponían algo de trance… y eso es algo que queríamos comprobar. En primer lugar, entrar con zapatillas supone un aliciente. Vas mucho más cómodo, bailas sin dolor de pies, y además tienes más opciones para saber qué pantalones te pones. En la puerta nos metieron un estacazo de 15 € por una copa, y cuando bajamos y vimos que no había nadie (eran ya las doce y media) casi nos dieron ganas de llorar.
Pero la música empezó a animarse (de trance muy poquito, salvo dos versiones raras del Faithless - Insomnia y del Sunlounger - White Sands), y también empezó a entrar gente. Se podría decir que es una discoteca mediana, en la que no hay apretujones, en la que casi todo el mundo es “Fashion Victim”, y en la que los pibones están por doquier. Porque vaya tela las chicas guapas que había por todos lados. Cabe reseñar una, vestida de negro, que en vez de tener dos pulmones tenía cuatro. Yo creo que la pobre chica tiene que tener problemas de espalda… porque para sujetar semejante tonelaje durante todo el día hay que estar fuerte. De cualquier manera, bien orgullosa que las llevaba puestas, con un escote que hacía que todos los presentes miráramos furtivamente cada vez que se ponía en el campo de visión.
Tras unas cuantas horas bailando mientras hablábamos de mi viaje por USA y de un probable futuro negocio en el que Nacho y yo pondríamos un bar de copas, además de lo tremendas que estaban todas las mujeres en esa discoteca, nos fuimos para casa. No puedo decir que vaya a volver, pues el hostiazo de 15€ por una copa nada más entrar invita a probar en otro sitio. De momento creo que me gusta más la música que ponen los DJs de DU:OM… pero tampoco me apetece estancarme.
Por cierto…
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