Sé que mi blog no llega a mucha gente. No soy tan famoso como Microsiervos o cualquier otro de esos blogs tan reconocidos. Es ahora cuando me gustaría tener el tirón que tienen algunos de ellos para que la gente se entere de cómo funcionan las cosas en algunos sitios que a priori pensamos que son estupendos. Estoy hablando de El Corte Inglés.

El otro día tenía que trabajar con mi portátil. No era una gran cosa… cuestión de dos horas máximo. Sólo necesitaba dos cosas: WiFi y un enchufe. Como en el Starbucks el WiFi no es gratis lo pensé mejor, y decidí ir a la cafetería de El Corte Inglés de Preciados, el único que esta abierto los domingos. “Total”, pensé, “tengo WiFi gratis y supongo que no les importará ponerme en una mesa que tenga un enchufe cerca”. Así que, cogí mis cosas y pasé treinta minutos recorriendo Madrid en transporte público sólo por ir allí. Cuando llegué, vi que la cafetería estaba prácticamente vacía. “Bien”, pensé. “Más posibilidades de que haya una mesa con enchufe”. Me acerqué a un camarero que había cerca, que resultó ser el encargado a vista de las órdenes que repartía a los demás, y le dije que quería una mesa con enchufe cerca para enchufar el portátil. Ya sabéis cómo va eso. Te sientas, pides un café o algo así, te pones a currar, pides otro… lo típico vaya. El camarero me responde con una mirada burlona a mi sonrisa inocente y me dice que no tienen ningún enchufe, y aunque lo tuvieran, no iba a dejarme enchufar nada porque “no está permitido”.

Se me borró la sonrisa de la cara y la mueca se tornó casi en furia. “¿Me está diciendo que no puedo enchufar mi portátil en la cafetería?”. “Sí”, me contestó, con un gesto que me invitaba a dejarle seguir trabajando. No perdí un segundo más. Me di la vuelta y me marché, con un millón de ideas bulliendo en mi cabeza. “Si esto lo digo en CUALQUIER restaurante o cafetería de Estados Unidos, se dejan los cojones por encontrarme un enchufe”, pensé. “¿Qué tipo de servicio al cliente es ese en el que me aseguran que no me dejarían usar la electricidad aunque hubiera enchufes cerca?”. Debo confesar que llevaba un cabreo cojonudo.

Con cabreo y sin WiFi, fui a un Starbucks. Adivinad qué. Cerca de cualquiera de los asientos había una toma de corriente. ¿Por qué en unos sitios se desgastan para que no vaya, y en otros se desgastan para que vuelva? ¿Por qué en España el cliente nunca tiene la razón? ¿Por qué a los clientes en España nos tratan como si fuéramos basura que molesta? Sé que mi blog no llega a mucha gente. No soy tan famoso como Microsiervos o cualquier otro de esos blogs tan reconocidos. Sé que nunca más iré a una cafetería de El Corte Inglés, y ellos no lo notarán. Pero cómo me gustaría tener el tirón suficiente como para cambiar ciertas políticas de las compañías de este país. Cómo me gustaría ver caer a las grandes empresas para dejar paso a aquellas que se dejan la piel por los que les dan el dinero. Pero esto es España amigos. El país de los listos. El país de los smarty-pants.

Estamos jodidos.