Y no es porque lo diga yo, seguidor suyo desde hace ya muchos años. Es porque lo ha dicho la revista más prestigiosa del mundo en lo que a música electrónica se refiere, DJ Mag, que en 2007 cumple diez años elaborando la lista de los mejores cien pinchadiscos del globo.
Sinceramente, se lo merece… y para mí se lo están dando muy tarde. Desde hace cinco años presenta y dirige el mejor programa de radio de música trance del mundo (A State of Trance), ha creado el sello Armada, auténtico referente en la escena electrónica, produce unas canciones que automáticamente se convierten en éxitos, y su calidad como DJ es impresionante. Además, y ya como opinión de casi todo el mundo que he leído, es buen tío. Las dos únicas veces que le he visto en directo me ha parecido un tipo cojonudo, consciente de que es lo que es por su público, y pinchando es capaz de dejar canciones a falta de treinta segundos para que se acaben con tal de firmar una última camiseta. Eso sí. Cuando vuelve le bastan tres segundos para clavar la siguiente.
No sé qué es lo que ocurre exactamente con España, pero echo mucho de menos una tienda de libros grande, barata y virtual como Amazon. En Estados Unidos, Francia, el Reino Unido, Alemania, Japón, etc. existen, y funcionan a pleno rendimiento. Pero aquí, el país de los pedos y la pandereta, nada de nada. Se ve que vender libros no sale rentable, y a los que nos gusta leer nos tenemos que joder y comprarlos a precios desorbitados.
Aparte de esta fabulosa tienda, hay otras cosas que me gustaría que estuvieran en España, y no es así. Casualmente, son casi todas estadounidenses, pero es normal sabiendo que sólo he salido de España para ir allí, ¿no? Hago una lista de los principales productos que me gustaría que existieran en nuestro país.
Amazon: ¿Por qué no existe en España? La probablemente mayor tienda online del mundo tiene sedes en los principales países europeos, pero no en España. Las malas lenguas dicen que es un modelo de negocio que no funciona en nuestro país. Otras tampoco buenas comentan que en España el precio de los libros viene determinado por ley, por lo que Amazon se queda sin su mejor arma: el precio de sus productos. ¿Qué coño pasa? ¡Queremos libros baratos! ¡Cultura barata! ¡Amazon en España ya!
Mustang: Se rumorea que con la próxima versión de el mítico deportivo americano se lanzarán unidades aquí. Pero es lo de siempre, no son más que habladurías y cotilleos que está por ver si se confirman. ¿Os imagináis las carreteras españolas recorridas por el caballo de Ford? Yo tampoco, pero por soñar que no quede.
Trance: El house es lo que ahora está de moda en las discotecas españolas. A mí me gusta, y hay canciones que no están nada mal, pero no me explico por qué para disfrutar de una música mucho más extendida por Europa tengo que irme fuera de Europa. Le doy un gallifante al que me diga dónde ponen en Madrid trance todos los fines de semana. Más que nada porque llevo tiempo buscando, y aún no he encontrado nada.
Abercrombie & Fitch: La popular tienda estadounidense está expandiendose de manera factorial, y para este año ya han anunciado que abrirán una tienda en Europa (Londres, para ser más precisos) tras haberse asentado en Canadá. No conozco una tienda de ropa con un estilo tan claramente definido como el de Abercrombie sin que cuesten un ojo de la cara. Lo malo es que si aterrizan aquí pondrán precios de órdago. ¿Alguna vez podremos ver ropa de calidad y de marca sin que nos roben a mano armada?
Hooters, Applebee’s, Denny’s, etc.: Restaurantes de comida más que jugosa. Por poner un parecido, son similares a los Vips españoles. En el primero te atienden nada más que chicas guapas. En el segundo hay unos filetes de flipar. Y en el tercero los entrantes son para olvidarte del mundo. ¿Realmente triunfaría este modelo aquí? Yo soy fan de los callos y del cocido madrileño, pero estos restaurantes me chiflan para cuando voy al cine… y estoy empezando a hartarme del Gino’s, Tony Roma’s y demás.
Apple Store: Sí, la tenemos por internet, pero que yo sepa no hay ninguna tienda física por la península. Esa gran idea que es poner iPods, portátiles y ordenadores de sobremesa con pantallas gigantes con internet a una gran velocidad al servicio del público no está disponible en ninguna de las tiendas de por aquí. Sin ir más lejos, un día nacHo y yo fuimos al Media Markt de San Sebastián de los Reyes, y en cuanto empezamos a toquetear un Mac se nos echó encima el dependiente preguntándonos si queríamos algo.
Es una lista que se podría ampliar, pero de momento creo que ahí están las cosas más importantes para mí. Y vosotros… ¿qué importaríais para implantarlo en España?
Anoche salí por Madrid. En concreto fuimos a la discoteca Changó Nacho y yo. Según su ex ponían algo de trance… y eso es algo que queríamos comprobar. En primer lugar, entrar con zapatillas supone un aliciente. Vas mucho más cómodo, bailas sin dolor de pies, y además tienes más opciones para saber qué pantalones te pones. En la puerta nos metieron un estacazo de 15 € por una copa, y cuando bajamos y vimos que no había nadie (eran ya las doce y media) casi nos dieron ganas de llorar.
Pero la música empezó a animarse (de trance muy poquito, salvo dos versiones raras del Faithless - Insomnia y del Sunlounger - White Sands), y también empezó a entrar gente. Se podría decir que es una discoteca mediana, en la que no hay apretujones, en la que casi todo el mundo es “Fashion Victim”, y en la que los pibones están por doquier. Porque vaya tela las chicas guapas que había por todos lados. Cabe reseñar una, vestida de negro, que en vez de tener dos pulmones tenía cuatro. Yo creo que la pobre chica tiene que tener problemas de espalda… porque para sujetar semejante tonelaje durante todo el día hay que estar fuerte. De cualquier manera, bien orgullosa que las llevaba puestas, con un escote que hacía que todos los presentes miráramos furtivamente cada vez que se ponía en el campo de visión.
Tras unas cuantas horas bailando mientras hablábamos de mi viaje por USA y de un probable futuro negocio en el que Nacho y yo pondríamos un bar de copas, además de lo tremendas que estaban todas las mujeres en esa discoteca, nos fuimos para casa. No puedo decir que vaya a volver, pues el hostiazo de 15€ por una copa nada más entrar invita a probar en otro sitio. De momento creo que me gusta más la música que ponen los DJs de DU:OM… pero tampoco me apetece estancarme.
El otro día pinché por primera vez en mi vida con una mesa de mezclas. Aún no tengo control con los platos, por lo que me ayudé de un programa de ordenador para cuadrar los temas (Virtual DJ), pero todo lo que es ecualizadores y demás… a pelo. La experiencia me gratificó de una manera especial. Llevo muchos años escuchando música house y trance, y nunca había tenido la oportunidad de que la gente me escuchara en directo. Por fin ha podido hacerse realidad.
Pero no es eso lo que he venido a comentar, ni mucho menos. He sacado el tema de que pinché, porque fue en una fiesta en una casa cercana a mi barrio. El dueño, un chaval muy majo, invitó a unos cuantos amigos y amigas y me sugirió si le ayudaba a pinchar. Yo acepté encantado. Nacho, el amigo común por el que nos conocimos, también estaba invitado. El tema principal de este artículo es lo bien que me lo pasé disfrutando de una fiesta en un chalet. Por momento me vi viviendo escenas de típicas películas americanas. Iba a la cocina y estaba lleno de gente. El salón… lo mismo, la terraza, igual. Y alcohol, y chicas guapas, y juerga… me encantó.
Hoy, hablando con Nacho y recordando la fiesta, hemos hablado de cómo nos hubiera gustado cursar 2º de bachillerato en Estados Unidos, viviendo esas fiestas mucho más asíduamente. Me ha respondido que le habría encantado, pero que muchas veces deseas aquello que no tienes. A colación de esta frase, me he puesto a pensar qué era lo que eché de menos en Estados Unidos… y me he dado cuenta de que, si pudiera llevar allí a mi familia, a mis amigos y la comida española… viviría de puta madre.
Pero no puedo quejarme de España, como es natural. Aquí he nacido, aquí he crecido y madurado en mi adolescencia… y además estoy profundamente enamorado de Madrid. ¿Qué puedo hacer para traer aquí lo que quiero de allí? ¿Y qué para llevarme allí lo que necesito? Quizá lo que puedo hacer es reconocer que soy un culo inquieto… y que siempre caigo en el craso error de no apreciar lo que tengo, hasta que lo he perdido.
DJ Tiësto feat. Maxi Jazz - Dance 4 Life (Anthem 2006)
Ayer sábado, fui a la discoteca Fabrik, cerca de Humanes y Moraleja de Enmedio, para disfrutar durante dos horas de uno de los mejores DJs del mundo: Armin Van Buuren. Nacho compró las entradas el martes en el Carrefour, y tras llevar toda la semana hablando del mini proyecto, al final quedamos ayer a las 23 en casa de Orum. Y así, después de cenar, fuimos los tres a tan famosa discoteca, que Nacho asegura es la más grande de España (si alguien que lo sepa lo puede corroborar, se lo agradezco). No nos fue dificil llegar, ni aparcar, pues disponían de aparcamiento propio.
Al entrar una de las primeras cosas que piensas es que es enorme. Toda una nave industrial diseñada para albergar grandes eventos de música electrónica. Pero no fue esto lo que más me sorprendió. Fue la terraza lo que me dejó boquiabierto. Un amplio espacio, lleno de mesas, sillas y taburetes para sentarse, con sombrillas, e incluso dos carpas metálicas bien grandes donde sus respectivos DJs hacían sonar música reguetón. Asombroso fue ver el riachuelo que nacía en una cascada y atravesaba toda la terraza, pero lo acojonante era comprobar que había patos nadando… e incluso UN PAR DE CISNES. Aprovechamos la coyuntura, pedimos la copa que nos daban con la entrada, y bien agusto que nos la tomamos contemplando de cerca tan bellas aves.
Según el programa, la sesión de Armin empezaba a las tres de la mañana, después de Frank TRAX y Brian Cross. Nos metimos a las dos para escuchar un poco de música mientras llegaba la estrella. Para mi gusto, Frank TRAX estuvo demasiado cañero, y Brian Cross demasiado hiperactivo. Además, la música sonaba muy grave, con lo que los bajos hacían retumbar todo, incluido el suelo. Pasadas las tres y media, por fin entró Armin, con una gran ovación por parte del público. He de reconocer que le imaginaba más bajito. Me gustaría saber cuánto mide, pero estoy convencido de que pasa del metro ochenta.
Empezó de manera suave, pero al poco de empezar se dedicó a meter mucha caña y canciones demasiado repetitivas, muy alejado del Armin que me tiene acostumbrado pinchando en su programa de radio, A State of Trance. Dos horas estuvo intercalando temas buenos, con otros tantos machacones. Terminó a las seis, y tengo que reconocer que estaba deseando que acabara, porque estaba reventado de tanto bailar. Aún hoy me duelen los brazos de tanto levantarlos. Pese a que la sesión no me gustó en exceso, tengo que decir que Armin es un gran profesional. Durante toda la sesión decenas de personas se le acercaron a la parte de la mesa visible al público para pedir que les firmara camisetas, abanicos, camisas, e incluso botellas de agua. Armin, a pesar de que la gente se estaba poniendo MUY pesada, no perdió la sonrisa en ningún momento, firmando todo cuanto le dieron para firmar.
En cuanto a la discoteca, es impresionante. Ya no sólo por espacio, sino por ambientación. Varios megatrones, máquinas que soltaban burbujas, lluvia de globos, lanzallamas controlados, gogós en tetas, e incluso una perfomance a cargo de una piba muy tatuada que se dedicó a jugar con palos y correas llameantes.
En resumen, la de ayer fue una experiencia más a vivir, de esas que se recuerdan durante mucho tiempo. Tengo la impresión de que Armin llega a España condicionado por la fama cañera de aquí, y pone con toda su buena intención una cantidad tan exagerada de temas con golpes muy fuertes que en otros países seguro que no pone porque no les gusta. Quizá tenga que ir a verle a algún otro país (estoy planeando una incursión con Nacho al Sensation del año que viene) o disfrutar de él en Ibiza. Mientras tanto, me consolaré con escucharle todos los jueves en su programa de radio.
Esta foto no es de la sesión de ayer… es para que veáis su cara…