El otro día aterrizó con éxito la Phoenix Mars Lander, una pequeña nave equipada con todo tipo de artilugios para darnos información del planeta vecino. Lo más destacado es que es un pequeño laboratorio portátil, con lo que va a ser capaz de decirnos si ha habido vida o la hay bajo el subsuelo marciano. De momento ya ha encontrado hielo, y como bien sabemos, el agua es un componente muy importante para que haya vida tal y como la conocemos. Además, lleva una cámara muy cuca con la que tomar fotos. Os dejo una para ambientar la entrada.
No quiero extenderme mucho, porque todos podéis consultar toda la información que queráis en la red. Os dejo no obstante un par de enlaces, ambos en inglés. Por un lado, el blog oficial de la misión, mantenido por sus creadores, y por otro la página oficial de la NASA respecto al tema.
Poco a poco, vamos saliendo del cascarón. A ver si entre dinero para la ciencia también encontramos algunos milloncejos para erradicar la pobreza extrema. Pero de eso hablaré otro día.
Este libro es una historia personal. Lo vi por primera vez en la biblioteca de mi pueblo, hace algo así como 14 años. Lleno de colores, con dibujos de astronautas pisando marte y naves enormes orbitando mundos desconocidos… era normal que gustara a un mozalbete de 13-14 años. Poco después, lo vi en una librería, y lo compré. Hoy, muchos años después, he terminado de leerlo.
Sagan tiene un Pulitzer, y algo de ese premio estoy seguro que tiene que ver con su facilidad para la comunicación. Es increíble cómo un científico puede explicar temas complejos de astronomía, astrofísica, mecánica cuántica, física planetaria y demás lindezas de manera que pueda entenderlo un chaval de 15 años. No sólo es amena su lectura. Además, estamos hablando de alguien que ha dedicado gran parte de su carrera a encontrar civilizaciones extraterrestres (fue un gran impulsor del programa SETI), con lo que encontrarte leyendo a un consejero de la NASA sobre lo que él opina de las posibilidades de que no estemos solos, es poco menos que “apasionante”.
Asuntos como el pasado geológico de la Tierra, el Big Bang, la colonización de Marte, los peligrosos asteroides que orbitan nuestro planeta, nuestra exploración del espacio, la necesidad de unirnos y dejar de guerrear, e incluso el asunto de si existe Dios, son tocados ampliamente por su autor con muchas explicaciones y opiniones bastante sólidas.
Quiero destacar la sensación en todo momento que da Sagan de “antelación”. Habla siempre del futuro como determinante para nosotros, y confía en nuestra capacidad para sobreponernos a las adversidades. Postula una delgada línea entre la autodestrucción y la tecnología para desarrollarnos, ya que están muy unidas. Según él, si no nos autodestruimos, si logramos una estabilidad y empezamos a funcionar como humanos unidos, podemos ser muy grandes en no muy largo plazo. Sobre esta delicia de libro podría tirarme horas hablando, pero es sólo una reseña la que quiero dar. Leedlo. Es una gran lectura.
Hoy, leyendo un libro de Carl Sagan en el cercanías, me he enterado de lo que es la antimateria. Para los que estén pez, o lo sepan pero no lo recuerden, resulta ser lo mismo que la materia, pero con las cargas de sus protones y electrones cambiados. Así, en la materia, un átomo tiene el protón (en el núcleo) positivo y el electrón (orbitando el núcleo) negativo (o varios protones o electrones, dependiendo del elemento al que corresponda el átomo). Pues bien, un átomo de antimateria tendría un protón negativo y un electrón positivo (también llamado positrón).
La antimateria es rarísima, y no la hemos encontrado en ningún sitio. Sólo hemos sido capaces de fabricar cantidades ínfimas… pero si logramos hacer suficiente sin ser muy costoso… será la energía del futuro. Al parecer, la materia y la antimateria son tremendamente inestables cuando se juntan, estallando ambas creando una explosión de rayos gamma… muy aprovechables con los mecanismos adecuados.
La pregunta sobre por qué todo es materia, y no hay antimateria no tiene respuesta. Einstein dijo, medio en broma medio en serio, que sólo hay materia porque fue la que ganó. De haber sido al revés, es decir, si hubiera ganado la antimateria, Sagan dice:
Los seres humanos y todo lo demás en esta parte del universo estaríamos hechos de antimateria. Nosotros, claro está, lo llamaríamos materia, y la idea de que los mundos y la vida están hechos de esa otra clase de material, esa materia con las cargas eléctricas invertidas, la consideraríamos sin duda alocadamente especulativa.
Somos tan mierdecillas… y nos creemos que somos el ombligo del universo…
Una de las cosas que más me ha gustado de Boston es la cantidad de librerías que hay. Cada vez que veíamos una, nos metíamos a ver qué podíamos encontrar. Allí es muy normal coger un libro y llevárselo a la cafetería del sitio y repasarlo mientras tomas un café. Eso es algo que me encanta. Creo que en España también se puede hacer en algunos sitios.
He aprovechado mis visitas para hacer una lista de los libros que tengo pensado comprar. Los añado a mi wishlist, y ya de paso os digo de qué trata cada uno. Para mí todos son MUY interesantes. No, no hay ninguna novela.
Compré hace unos meses “El espejismo de Dios”, de Richard Dawkins. En él, el autor da su punto de vista sobre Dios, e intenta explicar por qué él cree que no existe. En este libro de Keller, el autor explica por qué SÍ cree que existe. Me encanta que me intenten convencer desde dos lados opuestos. Como me es imposible ser objetivo, os adelantaré que Dawkins me merece más crédito, aunque estoy deseoso de saber cómo va a intentar convencerme Keller de la existencia de un ser superior.
[Resumen] Durante la Segunda Guerra Mundial, los nazis orquestaron una trama destinada al robo sistemático de obras de arte en toda Europa que fueron sustraídas de las casas de familias de coleccionistas, muchas de ellas judías, y de museos, y trasladadas a Alemania con la intención de que engrosaran las colecciones de museo de arte europeo que Hitler planeaba crear. Obras maestras de la pintura occidental viajaron en trenes bajo las bombas, fueron ocultadas en minas y sótanos, o fueron a parar a amos de los gerifaltes nazis o acabaron en el floreciente y turbio mercado del arte de la guerra y la posguerra.
Los que me conocen bien saben que cualquier cosa relacionada con la época nazi me interesa mucho, así que este libro completa uno de los huecos sobre los que no he leído mucho: los nazis y el arte.
[Resumen] Junto a la teoría de la relatividad, la otra gran revolución científica que tuvo lugar a comienzos del siglo xx ha sido la física cuántica. Como es sabido, ésta aspira a describir, entre otras cosas, las leyes fundamentales de la naturaleza a escala microscópica. Sin embargo, como el profesor Lapiedra nos muestra con admirable claridad, pronto se vio que de los postulados cuánticos surgían situaciones y planteamientos abiertamente contrarios al sentido común, pero que, no obstante, eran confirmados experimentalmente en el laboratorio. Se trata de lo que el autor denomina «carencias de la realidad», una suerte de fallas ontológicas que impiden asignar siempre una «realidad» previa a todo lo que acontece en este mundo.
Aunque en alguna crítica ya he leído que puede ser algo durillo de leer, no me desanima. Tengo curiosidad por averiguar a dónde ha querido llegar el autor hablando de física cuántica.
Este libro me parece que va a ser algo terco en inglés, así que probablemente lo consiga en español. Su lectura me la ha recomendado alguien tan interesada como yo en estos temas de supercuerdas, mecánica cuántica y demás asuntos “abstractos”, como el extraño movimiento de los electrones en los átomos, o por qué nada parece ser lo mismo a escala de “quantos”. Va a tratar los mismos temas que el anterior, así que espero que ambos se complementen, pues los leeré uno justo después que el otro.
Todo el mundo habla maravillas de este libro, y si no sale pronto en español me parece que lo compraré en inglés. El libro habla de las personas que sufrieron el Holocausto, haciendo todo un repaso general por la historia y cómo la vivieron los damnificados, especialmente los judíos. Estuve repasando este libro en un Borders de Boston mientras veía nevar y disfrutaba de un té verde con una agradable conversación.
En total, dos libros sobre el nazismo, dos sobre física y uno sobre religión. Tengo pendientes otros muchos, como puedes ver aquí, y tengo momentos del día para leer muy reservados, como es en el Cercanías y una horita en la cama antes de dormir. Lo que más me jode es mi ansia compulsiva de comprar. Compro más que leo, y tengo que solucionar ese problema. Y más viendo cómo están los precios en España en comparación con USA (luego dirán que no leemos los españoles… no te jode… ¡dejadnos baratos los libros!).
Bueno… yo al menos leo, no como uno que yo me sé que compra más que yo y luego lee menos que su perra… ¿verdad Muro?
Leyendo hace poco tiempo una entrada en Astroseti sobre los esfuerzos del proyecto SETI (Search for ExtraTerrestrial Intelligence, o Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre) por localizar ondas de radio extraterrestres que se hayan acercado a la Tierra, fui a parar a la Wikipedia y a su explicación sobre la paradoja de Fermi. Os recomiendo la lectura de ese artículo de la Wikipedia encarecidamente… pero antes me explico.
Quizá algunos de vosotros no hayáis oído hablar de nada de lo que estoy escribiendo. Empecemos entonces. El proyecto SETI surgió bajo patrocinio de la NASA en los años 70. Este proyecto consistía en orientar ciertas antenas terrestres hacia zonas específicas de nuestro cielo en búsqueda de señales de radio extraterrestres. El motivo es simple. Mediante un antropocentrismo algo equivocado, creemos que cualquier civilización inteligente habrá sido capaz de emitir ondas de radio, ya que una de las comunicaciones básicas que tenemos funciona a través de este sistema (demasiado antropocentrismo, repito. No sabemos si otras razas usan estos mecanismos). Estas ondas, inevitablemente, escapan de la atmósfera y se mueven a través del Universo por siempre jamás. Nosotros llevamos emitiendo ondas de radio al espacio unos cuantos años, por lo que, al igual que es posible que otras razas nos hayan “oído”, es posible que nosotros podamos “oir” algún día ondas de radio extraterrestres.
El artículo que leí habla de que durante todo este tiempo quizá hayamos estado haciendo el tonto. Y uno de los ejemplos es la paradoja de Fermi. Citando a Wikipedia:
La creencia común de que el Universo posee numerosas civilizaciones avanzadas tecnológicamente, combinada con nuestras observaciones que sugieren todo lo contrario es paradójica sugiriendo que o bien nuestro conocimiento o nuestras observaciones son defectuosas o incompletas.
No es nada fácil decidirse por una de las dos opciones, por supuesto. Hay gente que cree que toda raza inteligente está condenada a destruirse a sí misma en cuanto adquiera el control sobre las armas que puedan hacerlo, por lo que no apuestan por civilizaciones alienígenas mucho más inteligentes que nosotros. Otros aseguran que con la gran cantidad de documentales, programas de televisión, telediarios y demás estamos dando una información demasiado valiosa que no sabemos quién puede captar. De cualquier manera, os vuelvo a recomendar que lo leáis. A mí me ha abierto un poco las miras. Eso, y que la lectura de Marte Rojo me está resultando de lo más satisfactoria está haciendo que este tema me interese cada vez más.
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