verano

Se acerca el veranito…

Como todos los años cuando se acerca el veranito miro hacia abajo para comprobar el tamaño de mi barriga. Uno quiere estar guapo para las niñas, marcando abdominales y todas esas cosas que están de moda… y este año veo que va a estar jodida la cosa. Ha crecido demasiado, tomando como territorios suyos los abdominales. Si no quiero parecer el tonelete de las playas, si quiero seguir divisándome el nacle cuando mire hacia abajo… voy a tener que hacer ejercicio.

Como siempre, desempolvo mi bicicleta de montaña y hago buenos propósitos. Cenaré siempre ensaladas, comeré poco, y le meteré caña a los pedales dos veces o tres a la semana. Eso hice el año pasado, y la verdad es que logré rebajar algo la cintura. Pero es que este año voy a tener que dejarme los cuernos… porque tengo una barriga que como siga así se va a parecer a la de Muro, Reina de las Tripas 04/05/06 :D

O siempre puedo fliparme, ir a un gimnasio y entrenar duro (duro duro) para conseguir el “Six Pack”, o esa tableta de chocolate que habéis podido ver en los espartanos de la película 300. Joder… si alguna vez logro esa bestialidad es que no me pongo la camiseta ni cuando nieve… :P

Y aparte de ejercicio… ahora vienen los estudios. Este cuatrimestre me presento a cinco. Me he concienciado y voy a apretar el culo para que no me la puedan clavar. El de Percepción dicen que abre culos como el que abre latas de mejillones. Si pude controlar al de Genética… podré controlar a este… :D



[tags]verano, barriga, nacle, Psicología, Percepción, Six Pack, 300, me voy a poner como un toro cabrones[/tags]

Bicicleta (o cómo sufrir queriendo)

Convencido de que tengo que quitarme la barriga antes de que llegue el verano, el sol, los bikinis, las guiris y el folleteo, he decidido empezar ya a quitarme calorías bicicleta de montaña mediante. Así, con toda la pereza del mundo, ayer me monté en ella y sufrí de lo lindo. No recordaba que el camino que hacía el año pasado fuera tan largo, con tantas cuestas, y tan asfixiante. Para colmo, el cambio me iba fatal, y la cadena no hacía más que saltar entre varios piñones cuanto mayor era la fuerza que ejercía. En una pendiente bastante dura me saltó tan fuerte que se me fue el pie del pedal… y me cagué en todos los santos a voz en grito en menos de medio segundo. Por suerte, logré colocarlo rápidamente y subir hasta arriba; eso sí, a paso de caracol.

Cuando llegué a mi objetivo, vi que “mi sitio” estaba ocupado por dos chicas. Estaban paseando al perro y a los hermanos pequeños, mientras tomaban alegremente el sol. La verdad es que no me disgustó, y allí me puse a beber agua como un camello mientras sudaba como un gorrino. Sé que mi imagen era de todo menos atractiva, pero me pesaban tanto los huevos que aunque me hubiera sentado en una boñiga de vaca no me habría levantado ni movido.

Tras estirar levemente los cuádriceps, me volví a montar en el potro de tortura, y bajé resolutivo hasta casa, feliz de haber quemado algunas calorías, y sobre todo haberle ganado el primer asalto a la vaguería. El año pasado bajé cuatro kilos sólo de meterme paseos con la bici. Si este año hago lo mismo, habré cumplido mi objetivo y estaré en mi peso ideal.

P.D. Tengo el culo que si llegara a vérmelo, seguro que encontraría un moratón en forma de sillín de bici. No me puedo casi ni sentar de las agujetas que tengo. Pero mañana… mañana más bici.

The Kooks - She Moves In Her Own Way


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