viaje

Primer día en San Francisco

EspejosRecuerdo mi primer día en San Francisco. Era el primer día de mi vida en Estados Unidos, y el primero también en un país extranjero. Estábamos en el hotel Holiday Inn, cercano a Fisherman’s Wharf. Habíamos puesto el despertador a las 7.30, pero con la emoción del viaje, y tras haber dormido solo 5 horas en 36, nos despertamos a las 7 con mucha vitalidad encima, dispuestos a comernos el mundo. No era para menos. Ese era el primero de los 30 días que pasaríamos en USA recorriéndolo de costa a costa.

Nos duchamos y nos fuimos a comprar el desayuno. El Mosky había perdido la maleta, así que fuimos también a una tienda cercana a comprar calzoncillos, calcetines y esas cosas necesarias para al menos ir tirando hasta que apareciera la maleta. Al final acabamos comprando todos camisetas con motivos de Alcatraz y de San Francisco. Phares se quiso comprar una camisa chillona, amarilla, con palmeras y soles. Decía que quería ponérsela en Las Vegas, para ir con un atuendo acorde. Al final no la compró.

Desayunamos en la habitación y salimos a coger un autobús que nos llevó a Union Square. Por el camino cruzamos por Little Italy y por Chinatown. Ya en Union Square el Mosky fue a la tienda Levi’s para comprarse un pantalón. El menda que le atendió se notaba que llevaba tiempo y controlaba las tallas. Adivinó la del Mosky a la primera. Tras esa compra fuimos a la tienda de Nike, donde yo, al entrar, saludé a uno de losPercusionista en San Francisco empleados con mi perfecto castellano. Y nada de un “hola”. Dije “Hola, qué tal, buenos días”. Cuando vi el careto que me puso me di cuenta de que no había entendido una palabra. Phares y Mosky se descojonaron de mí. Para completar la visita en esa tienda, Mosky y yo nos confundimos e intentamos subir por unas escaleras mecánicas que en realidad bajaban. Casi nos caemos…

Pasamos por una Apple Store cercana y compré un cargador para el iPod para el coche. Nos vino de maravilla. Nos dirigimos al centro de turistas a coger unos cuantos mapas. Yo hubiera querido ir a una exposición que había aquel año en la ciudad. Era “Tesoros del Titanic”, y creo que exponían objetos originales rescatados del naufragio. No les dije nada a mis dos concubinos porque sabía que no disponíamos de mucho tiempo. Al salir del centro de turistas vimos a un tío que tocaba una batería hecha con cubos de plástico y ollas. Sonaba MUY bien. Le dejamos una propina.

Decidimos después buscar en un mapa cómo llegar a la parada del autobús que nos llevara a Sausalito. Ya conocíamos la dirección para cuando un tipo negro se nos acercó y nos preguntó si queríamos ayuda. Phares le dijo que sí, y tras confirmar con él que la dirección que presuponíamos era correcta nos pidió pasta por la ayuda. La conversación fue algo así como:

o Tipo Negro: Ahora que os he ayudado, dadme algo.
o Phares: Bueno, toma (dándole 25 centavos).
o Tipo Negro: Yo lo que quiero es papel.
o Phares: No, porque nos has dicho algo que ya sabíamos.
o Tipo Negro: Entonces, ¿por qué me has preguntado?
o Phares: Yo no te he preguntado, me has preguntado tú a mí.

Tras esta última frase, cruzamos la calzada y nos fuimos a por el autobús. Se cagaría en nuestros muertos, seguro.

Nuestras amigas japonesasYa en la parada del autobús nos pusimos a hablar con dos japonesas. Nos hicimos algunas fotos y nos montamos en el mismo autobús. Ellas se bajaron antes, al principio del Golden Gate, y se quedaron despidiéndose con la mano hasta que las perdimos de vista. Bendita educación japonesa. En Sausalito compramos unas hamburguesas en un sitio reconocido como uno de los mejores del país. Nos sentamos en un parque cercano con vistas a la Bahía y disfrutamos de la hamburguesa como niños.

Decidimos volver a San Francisco cruzando el Golden Gate a pie. Al llegar, fuimos al Pier 39, donde vimos algunos leones marinos. Algunos se peleaban por un sitio en las plataformas, lo que les hacía muy graciosos. Caminamos más tarde al Pier 41, donde tomamos el Ferry deReunión de focas en el Pier 39 Alcatraz. Allí nos enseñaron el interior, nos explicaron un poco la historia… y la verdad es que quedamos maravillados. Era el primer “landmark” de Hollywood que visitamos, y nos encantó.

Tras la experiencia, fuimos a cenar. Fue esa noche cuando cenamos en Zarzuela, de cuyo restaurante y lo que pasó allí hablo mucho más en este otro artículo. Tras la cena intentamos tomar una copa en un garito llamado Dry Martini (website), cercano al hotel, pero al Mosky no le dejaron entrar por no llevar zapatos. Fuimos entonces a un garito al otro lado de la calle, donde no tuvimos problema en entrar. Es remarcable que en este sitio, a los diez segundos de entrar una rubia le cogió la mano a Phares y se puso a bailar con él, subiéndole a una tarima y todo. Mosky y yo nos codeamos pensando… joder… qué viaje nos espera.

Llegamos aquella noche al hotel exhaustos. Al tener dos camas dobles, siempre sorteábamos quién dormía solo. Aquella noche me tocó a mí. Dormimos como angelitos, sabiendo que ese había sido solo el primer día de un gran viaje que no había hecho más que empezar…

Nosotros tres con el Golden Gate al fondo

Álbum completo de fotos | Flickr

Aterrizaje de infarto

En la vuelta a Barajas desde Estados Unidos tuve un ligero contratiempo al aterrizar aquí en Madrid. Cuando ya habíamos llegado a la capital, y el avión se disponía a aterrizar con el tren desplegado, de repente se pone a acelerar y a ascender cuando estábamos ya a escasos 50 metros del suelo.

Las caras de todos eran un poema. La gente estaba flipando, y yo de repente me empecé a acojonar. Si no habíamos aterrizado en un día soleado y con buena visibilidad es que algo le pasaba al aparato. A modo de confirmación, el comandante habló por el hilo del avión. Al parecer habían tenido un problema con uno de los flaps, y mientras lo intentaban arreglar iban a dar un par de vueltas al aeropuerto.

Las vueltas fueron interminables. Yo ya empezaba a pensar que algo grave pasaba y que el avión estaba quemando toda la gasolina posible para que en el caso de que tuviéramos un accidente no nos quemáramos como si aquello fuera el infierno. Tras unos largos minutos en los que por primera vez descubrí lo que es la sensación de claustrofobia, el comandante volvió a hablar. Dijo que uno de los flaps no se abría al ángulo que ellos deseaban, y que el aterrizaje iba a ser un poco más rápido de lo normal. Además, estarían distribuidos todos los servicios de emergencias en la pista, por si acaso. En ese punto ya el murmullo se convirtió en conversaciones alborotadas. Algunos reían nerviosamente. Otros simplemente dormían… pero la mayoría estábamos nerviosos, incluido el que escribe esto. ¿Qué he hecho yo para que me mate en un avión?, llegué a pensar. Qué mala suerte tengo, ¡coño!, o ¡que ahorquen al hijoputa que no revisó los flaps antes de salir!.

El avión comenzó a bajar, y volvió a desplegar el tren de aterrizaje. Cuando ya estábamos cerca del suelo pude ver que íbamos a toda hostia, mucho más deprisa de lo normal. En ese punto yo ya estaba acojonado. No sabéis qué sensación de impotencia da estar encerrado en un bicho con alas del que no puedes salir, y en el que tienes que confiar para tomar tierra sí o sí.

Finalmente el avión tocó suelo, y la frenada, que duró más de 20 segundos, fue espectacular. Cuando vimos que el comandante ya había controlado el aparato la gente comenzó a aplaudir y en un momento la cabina se llenó de una gran ovación. Ya yendo despacito por la pista, oíamos que el avión hacía un horrible chirrido al frenar para tomar las curvas. El comandante dijo que no podríamos llegar a la terminal porque los frenos estaban demasiado calientes y no funcionaban correctamente. Así, bajamos por una escalerilla como si hubiéramos ganado la Eurocopa, y dos autobuses nos llevaron a las puertas de la terminal. Cuando pisé tierra suspiré tranquilo.

Por vez primera, me había acojonado volando.

Bajando del avion

En el bus hacia la terminal

Varias cosas

1. Mi hosting me ha chuleado dos días seguidos. Perdonad el tiempo que he estado sin estar disponible. No ha sido mi culpa.
2. Estoy MUY disgustado porque en el volcado de información tras jodérseme el disco duro he perdido 1 hora de vídeo de mi viaje por USA en el 2006. Rezo para poder pasarlo otra vez si encuentro dónde está la cinta.
3. Necesito unas vacaciones. En la universidad se creen que somos superdotados y nos mandan a cada uno trabajos para tres. Mañana termino de retocar uno y el jueves otro, mientras que esa misma tarde expongo el de mañana. Además, tengo un parcial este día 11 de Neurociencia II. Me sale la Psicología por las orejas.
4. Por si fuera poco, me ha entrado mucha morriña estos días con los viajes que he hecho. Quiero repetirlos, pero no abunda el dinero…

Aún así, soy feliz :)

Inmortalizando a Lincoln

Me piro a Boston

Mañana me piro a Boston, a ver si me relajo y me pongo las pilas para afrontar el siguiente cuatrimestre, porque el primero ha sido DESASTROSO. Como siempre, prometo traer fotos y apuntes sobre la ciudad. Si alguien se quiere venir, tengo sitio en la maleta (Muro, tú no que no cabes :D )

Deseadme suerte payos

Feel I’m goin’ back to Massachusetts :P

London, here I go!

Este fin de semana me voy a Londres con el Peña y la Cris a ver a la Sira (nótesenme influencias de “El Mochuelo” de El camino de Miguel Delibes). Sé que no me va a dar tiempo a ver casi nada, pero al menos pasaré unos buenos ratos con mi grupo de pedo por excelencia. Además, de los típicos pubs, el Big Ben y el Palacio de Buckingham, ¡hay una tienda Abercrombie & Fitch!. A ver si la semana que viene os puedo poner algunas fotillos. Deseadme suerte :D