No recuerdo quién conducía, pero las posibilidades se reducen a dos: Phares o yo. Estábamos conduciendo por California, creo recordar que camino a Oakhurst, pero tampoco estoy muy seguro. Mosky iba atrás, tomando fotos de vez en cuando, y haciendo algún que otro comentario. El último fue casi una exigencia: QUIERO FUMAR.

Ahora recuerdo que quizá el que conducía era yo. Paré en un turnout junto a la carretera (una especie de anexo sin asfaltar que sirve para que los coches lentos se aparten y dejen paso a los rápidos) Bajamos a tomar un poco el aire mientras Mosky se alejaba a mear con un cigarro en la boca. Phares y yo comentamos el buen día que hacía mientras pasaban coches a toda velocidad a escasos metros. Cuando no pasaban, se podía oír las hojas de los árboles que nos rodeaban. Había mucho silencio, mucha tranquilidad. Mosky volvió con mejor cara, aprovechando las caladas, mientras se subía la bragueta.

No sé qué pasó. Puede ser el buen tiempo, el silencio… el buen humor… pero Phares y yo, de repente, nos pusimos a bailar. Los conductores nos miraban extrañados. No puede ser muy común ver a tres tíos parados en un arcén grande, uno fumando y otros bailando. Reíamos mientras bailabamos, y así estuvimos un minuto o dos. El Mosky sonrió, impregnado del buen rollo que teníamos. Nos quedaba TODO por hacer. No habíamos hecho más que empezar.

Hoy me ha venido a la cabeza esa bella imagen, que sin duda quiero volver a repetir.