Zarzuela
Hace unos meses conté en esta entrada que en nuestro paso por San Francisco un día fuimos a cenar al restaurante Zarzuela. La historia a contar tiene miga, y es bastante interesante, así que os relato. Pocos días antes de partir hacia nuestro viaje de costa a costa, Phares nos dijo al Mosky y a mí que conocía a un amigo que le había dicho que había un señor de Colmenar Viejo que había montado un restaurante en San Francisco. Nosotros, oriundos del norte de Madrid, nos mostramos curiosos, y decidimos ir más allá. Phares hizo sus investigaciones, y dimos con el sitio. Se llamaba Zarzuela, y estaba cerca de la sinuosa Lombard St. Concretamente, en el 2000 de Hyde St. Además, teníamos hasta el nombre del dueño: Lucas. No podíamos fallar. En ese mismo momento decidimos que una de las tres noches que pasaramos en San Francisco iríamos a cenar allí.
Y así fue. Meses después nos teníais que haber visto a los tres subir la empinadísima Lombard St. a pie, tras haber visitado Alcatraz. Encontramos fácilmente el lugar, y nos sentamos en una mesa, tan felices por estar en un país extranjero rodeados de comida española.
Vino un camarero. No recuerdo bien el nombre (Phares o Mosky me sacarán de la duda). Nos atendió, por supuesto, en inglés, y nosotros le respondimos en un fantástico español con acento madrileño al ver que era sudamericano. Poco después nos enteramos de que era Mexicano y que llevaba el negocio con Lucas, pero eso es para más adelante. Cuando nos trajeron los primeros platos, Phares le preguntó. “Oye mira, perdona, hemos venido aquí porque somos de Colmenar Viejo, y queríamos saludar a Lucas, que sabemos que es de allí también”. “¿Lucas”?, respondió. “Sí, Lucas, de Colmenar”. Como os podéis imaginar, el camarero voló hacia la cocina, que es donde trabaja Lucas. Tres desgraciados del mismo pueblo que el dueño se habían recorrido 10.000 km, y allí estaban, sólo para saludar.
Lucas salió, y nos saludó. Estaba algo confundido, pues no nos conocía de cara (ni nosotros a él), pero enseguida surgió buen rollo. Nos dijo que estaba muy liado, pero que le esperáramos, que cuando hubiera menos jaleo saldría a hablar con nosotros. El trato fue exquisito. El camarero mexicano hablaba mucho, pero era muy agradable, y muy atento. Nos invitaron a varios platos y al postre. “De parte de Lucas”, decía orgulloso el mesero.
Finalmente, cuando ya no quedaba mucha gente, Lucas, vestido de blanco cocinero, salió y se sentó con nosotros a hablar. Hablamos de muchas cosas, recuerdos suyos, puestas al día por nuestra parte de cómo estaba el pueblo, y anécdotas suyas en tierra americana. Nos dijo que salió de España con 20 años, y aterrizó en Baltimore. Estuvo allí un año, y en seguida se marchó a San Francisco. Treinta y pico años después seguía viviendo allí, con esposa y tres hijos. Había hecho realidad el sueño americano que tanta gente aspira a conseguir.
El camarero también habló lo suyo. Nos habló mucho de un tal Antonio Manolo, al que no conocíamos, pero él sí conoció en algún viaje a Colmenar con su socio Lucas. Además, pensaba que nosotros también le conocíamos. Tengo vagos recuerdos de su relato. Había cenas copiosas, chistes malos y algo sobre un “puticlub” (“puticlá”, pronunciaba él). También se quiso unir a la conversación una cliente argentina que comía en una mesa cercana, pero sólo mencionó algo sobre política, así que no la hicimos mucho caso.
Finalmente nos despedimos, prometiendo dar recuerdos a “Antonio” Manolo (¿quién será?), sabiendo que muy probablemente sería la primera y última vez que nos viéramos las caras. Pero si algo aprendí allí, es que la hospitalidad y el cariño que recibimos nos hizo sentir como en casa a miles de millas de distancia.
Os dejo unas fotitos que ilustran la cena.
Fue acojonante para mí ver el cartel de las fiestas de Soto del Real en mi camino al baño. Fiestas de Soto del Real, en San Francisco. Lo tengo que repetir dos veces para creérmelo. Os juro que se me puso la piel de gallina en aquel mismo instante.
Si queréis ir al restaurante, aquí está:
Los comentarios estan cerrados.








17 Agosto, 2008 - 20:50
Venga coño, esa foto del cartel seguro que la sacaste de camino al baño del Fraguel, lo que pasa que irías borracho y no te acuerdas. Y encima toreando Ivan Vicente. Solo falta la torera…
El mundo es un pañuelo macho. Estos de Colmenar estan en todos sitios. Son una plaga
Última entrada de nacHo:Historia de una depilación @ http://www.torontontero.es
17 Agosto, 2008 - 22:04
Por eso pone No Smoking, Employees only, no te jode.
17 Agosto, 2008 - 22:09
La torera, por cierto, está justo debajo de Iván Vicente
17 Agosto, 2008 - 23:22
joder que cosas, la verdad que siempre ilusiona ver a españoles en el extranjero y más aún a gente de tu propia ciudad.
por cierto, concierto d the killers genial, en breves habra resumen con fotos y videos…
Última entrada de chema:Vacaciones @ http://www.ovetum.net
18 Agosto, 2008 - 16:00
No veo las patatas bravas por ningun lado… mal mal.
¿El brazo de gitano era el postre no? … ah no… que es del Mosky
20 Agosto, 2008 - 09:05
La verdad es que fue acojonante lo que hablaban tanto Lucas como su colega (no me acuerdo cómo se llamaba). Vamos, que estábamos muertos de sueño y cansancio por haber estado todo el día de turistas (y sobretodo por subirnos Lombard St a pie) y los colegas que no nos soltaban ni de coña.
Creo que todavía tengo por casa la tarjeta que me dio el camarero con recuerdos para Manolo (creo que era Manolo y no Antonio). A ver si la encuentro y te mando una fotillo. Además también venía un menú del restaurante.
22 Agosto, 2008 - 09:49
Gracias por el apunte Phares. Lo cambio arriba. Si me puedes mandar la fotillo la adjunto.
30 Agosto, 2008 - 16:28
Joder tío cuando he visto este post he flipado en colores!
Lucas es el primo de mi padre! Si llego a saber que vais a ir le hubíera dado un toque para que supiera que ibis a pasar por alli, y a lo mejor podías haber hecho de correo si tenían que mandarle algo para allí o el quría mandar algo para aquí.
A qué se portó genial con vosotros?
Nos vemos por aquí cuento contigo para mi cumple.
Ciao!
30 Agosto, 2008 - 21:45
Joder, qué casualidad. Pues si alguna vez hablas con él, pregúntale si se acuerda de nosotros. Fuimos en septiembre del 2006