El pequeño lago de Covadonga
En Covadonga reina la paz. Un alto en el camino se hace necesario para recuperar fuerzas e iniciar el descenso hacia un hermoso valle. Aquí respirar hondo se hace casi instintivamente. La naturaleza te embriaga, te emborracha y te posee. Es difícil abandonar el lugar sin un recuerdo imborrable.
